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01 de Noviembre del 2019

El discurso del General

El presidente López Obrador y el Ejército Mexicano están abiertamente confrontados.
El presidente Andrés Manuel López Obrador y el Ejército Mexicano están abiertamente confrontados. Existe un choque entre el mando civil y el militar que no se puede ya ocultar. No es una mera especulación. El hecho está asentado en el discurso pronunciado ante la plana mayor de las Fuerzas Armadas por el general Carlos Gaytán Ochoa. Peca de ingenuidad el presidente López Obrador en calificar ese discurso -con elevados tintes de advertencia- para instalarlo como un simple y entendible acto de libertad de expresión. El ubicarlo en ese amigable territorio es no saber descifrar –o no querer entender- el lenguaje silencioso, críptico en corto y casi siempre de absoluta lealtad, que el Ejército ejerce sobre su comandante en Jefe, el presidente de la República. Desde los días en que Luis Echeverría entró en ruta de colisión con el General Marcelino García Barragán, en México no se vivían días de tanta tensión entre un presidente y sus Fuerzas Armadas. La política de no confrontar ni a la delincuencia, las ofensas hacia los militares impedidos para actuar frente a los ataques civiles y la todavía nebulosa frontera entre las responsabilidades del Ejército y la Guardia Nacional, son la causa. El tropiezo táctico de Culiacán es solo la gota que derrama el vaso. Porque el discurso del general Gaytán no es una accidental y solitaria entrevista a título personal, sino un discurso formal, pronunciado frente al General Secretario Luis Cresencio Sandoval y frente a los más altos mandos castrenses, en activo y retirados. El mensaje es claro y quien lo pronuncia lo hace en nombre de los hombres y mujeres de verde olivo. “Nos preocupa el México de hoy”, dice el general Gaytán, quien abre su discurso advirtiendo que “nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”. Y después de esta “suave entrada” vienen las definiciones, que exhiben sin cortapisas el choque entre las fuerzas armadas y el gobierno de la Cuarta Transformación. Eso queda expuesto cuando el general Gaytán dice que “vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante -que no mayoritaria- se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”. Y sin dejar de reconocer que 30 millones de mexicanos eligieron en las urnas a quien despacha en Palacio Nacional, el General Gaytán advierte que “es una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad”. Pero esa suavidad se endurece, cuando dice: “Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con las que hoy se conduce el país”. La admisión de que existe un choque entre Ejército y presidente es explícita. Los militares no están de acuerdo con las formas bajo las que hoy se conduce a México. Lo preocupante se da cuando el General Gaytán sentencia que su deber irrenunciable, es mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, !si!, “para con el pueblo de México”. ¿Y el honor, valor y lealtad para con el presidente, que es el hombre electo por ese pueblo?. El desencuentro mayor del discurso se da cuando el General Gaytán cuestiona: ¿Quién ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?” La denuncia, que es dura y no descartable, es muy grave y alarmante. Sobre todo si no se dan los nombres de esos “halcones”. Porque apuntar sin señalar a los culpables específicos, induce a pensar que se están creando las condiciones para hablar que desde adentro del gobierno se conspira contra el Ejército. Y viceversa. El discurso del General Gaytán concluye advirtiendo que trata de mantenerse dentro de la disciplina a la que está obligado y que reitera su lealtad irrenunciable a México. De nuevo, ¿y la disciplina al presidente, quien desde la izquierda que rechazan y con la que admite que tienen un choque de valores, no hay una específica mención? Al cierre del discurso, el General Gaytán hace una petición de respaldo y solidaridad para el general Secretario Luis Cresencio Sandoval. De nuevo, ninguna mención de respaldo y solidaridad para quien por Ley es el Comandante Supremo, que es el presidente López Obrador. Por eso decimos que esto no es un simple ejercicio de libertad de expresión. El discurso del General Gaytán a nombre del Ejército es un mensaje retador, desafiante, al estilo personal de gobernar en la Cuarta Transformación. Un estilo frente al que, es claro, no les cuadra a los hombres en uniforme verde olivo, que se sienten amenazados hoy por sus “halcones”. Inédito y preocupante.