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29 de Agosto del 2019

Demonios en la 4T

La relación de Andrés Manuel López Obrador con grupos evangélicos no sólo ha puesto en duda la línea que separa Iglesia y Estado, sino que ha provocado la abierta confrontación de la jerarquía católica hacia este gobierno.
En la antesala del primer informe del presidente Andrés Manuel López Obrador, las relaciones con las iglesias están viviendo su propio infiernito.   Y en donde los demonios andan más sueltos es en la Iglesia Católica, que su número del 18 de agosto del Semanario Desde la Fe, el órgano oficial de difusión de la jerarquía católica lanzó lenguas de fuego en un editorial titulado “Gobierno Sin Voluntad de Diálogo”.   El texto del semanario católico dice que “no podemos resignarnos como ciudadanos individuales y menos como sociedad civil organizada a tener un gobierno que maneja de manera unilateral y unipersonal los grandes problemas de este país”.   Para darle dedicatoria al presidente López Obrador, el texto  advierte que “menos aún podemos acostumbrarnos a un monólogo, donde los medios de comunicación se limitan a dar cuenta de largos discursos sin interlocutores o donde la mayor participación ciudadana se da cuando se consulta a mano alzada, en medio de mítines a modo, asuntos que deberían analizarse con argumentos razonables y mecanismos verdaderamente democráticos”.   Y remata diciendo que “las decisiones equivocadas, en perjuicio de todos, se acumulan una tras otra”.   Está claro, por el tono del editorial, que la alta jerarquía católica mexicana comienza a dar los primeros signos de confrontación abierta con el Gobierno de la Cuarta Transformación.   Y el que quiera encontrar el origen de la celestial disputa,  que se asome a la entrevista que le publica esta semana el semanario Proceso al pastor evangélico Arturo Farela, el bautizado como Capellán de la Cuarta Transformación.   El pastor Farela es el presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas y amigo personal del presidente, quien ya puso a cientos de miles de fieles a afiliarse al “ejército de la Cuarta Transformación”.   Considerado el clérigo más cercano al inquilino del Palacio Nacional, el pastor Farela está asumiendo un papel crucial en las relaciones Iglesia- Estado en el actual sexenio.   Definido a sí mismo como un “soldado de la Cuarta Trasnformación”, el pastor Farela se está dando a la tarea de que los pastores evangélicos distribuyan la Cartilla Moral de López Obrador en sus siete mil templos en todo México.   Pero el proyecto evangélico va más allá. El pastor Farela es el promotor central de dos controvertidas iniciativas que sin duda darán mucho de qué hablar en los próximos meses en el Congreso y que pondrán a prueba los límites de la separación Iglesia-Estado.   La primera es la promoción de una iniciativa para reformar el Articulo 130 de la Constitución, buscando permitir que los ministros de culto –de cualquier religión- puedan acceder a cargos de elección popular.   La segunda iniciativa es para que las iglesias puedan ser dueñas de medios masivos de comunicación, en particular de radio y de televisión.   Sobra decir que ese acercamiento evangélico, exhibido en encuentros con el presidente López Obrador en su despacho de Palacio Nacional, tiene inquietas a las jerarquías de otras religiones, comenzando por la Católica, Apostólica y Romana.   De ahí el extrañamiento del editorial publicado en el semanario Desde la Fe, que es una gran llamada de atención de los jerarcas católicos que recelan cómo el presidente de todos los mexicanos muestra cierta predilección por sus hijos evangélicos.   Y mientras el presidente López Obrador parece no darle importancia a los mensajes de uno y otro lado, los pecados capitales –desde la vanidad, la ira y la soberbia- se enfrentan en territorio celestial.   Por lo pronto, la Conferencia del Episcopado Mexicano, que reúne a los 150 obispos, rechaza participar en los programas sociales y en la distribución de la Cartilla Moral, bajo el argumento de que hay que mantener en el Estado Laico la distancia entre las Iglesisas y el Estado.   El sacerdote Mario Ángel Flores, rector de la Universidad Pontificia de México, dice que el actual servilismo de los evangélicos, a la larga, les puede afectar.   Pero haciendo oídos sordos a las críticas, los evangélicos ya están presentes en todos los programas sociales para jóvenes y adultos mayores, incluyendo la instalación de Bancos de Bienestar en 5 mil puntos alejados, donde colocarán módulos para repartir las tarjetas de ayuda económica.   Que Dios nos agarre a todos confesados.