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31 de Agosto del 2020

Demoliendo a Guillermo Ortiz

El ex secretario de Hacienda Guillermo Ortiz escribió un artículo para The Financial Times en el que describe el proyecto de Andrés Manuel López Obrador como una “bola de demolición”. Resulta paradójico que uno de los artífices del Fobaproa y de la herencia maldita que llevaron a la 4T al poder sea quien ahora pontifique sobre la economía.
Guillermo Ortiz Martínez salió con pluma y papel a cuestionar ante el mundo a los gobiernos de México y de Brasil, a los que enmedio de la pandemia calificó como “bolas de demolición”. El que fuera gobernador del Banco de México y secretario de Hacienda en el gobierno priista de Ernesto Zedillo hizo una severa crítica a las gestiones sanitaria y económica del presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo hizo en un artículo del diario británico Financial Times, que publicó conjuntamente con Arminio Fraga, quien también fuera presidente del Banco Central de Brasil. Ortiz Martínez escribió que López Obrador estaba duplicando las políticas populistas, lo que decepcionaba a muchos. Y que sus acciones han exacerbado la incertidumbre política y desalentado la inversión. Por supuesto que aplaudimos la libertad de expresión. Defendemos el derecho que todos tenemos de opinar, sin censura. Pero después de los cuestionados ex presidentes del llamado PRIAN, el último mexicano que tiene derecho a censurar lo que hace el gobierno de la Cuarta Transformación, llamando “demoledoras” a sus políticas públicas, es precisamente Guillermo Ortiz Martínez. Y no es en algunos asuntos le falte razón a quien fuera entre 2011 y 2014 director del Grupo Financiero Banorte, sino que se tiene que tener un muy elevado nivel de cinismo –ser un “cara dura”, dirían algunos- para convertirse en crítico del desastre que él mismo engendró y heredó. Nos explicamos. No existe en el planeta un ministro de finanzas, de cualquier nación, que tenga el récord de quien fuera subsecretario y luego Secretario de Hacienda en los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Ortiz Martínez fue el responsable de privatizar en 1990 la Banca que José López Portillo nacionalizó en 1982. Pero algunos de sus procesos no fueron muy transparentes que digamos. De hecho en su momento calificaron como manipulados, como fue el caso de la reasignación a Bancomer a Femsa, cuando el presunto ganador original fue Operadora de Bolsa. Cuatro años después de aquellas privatizaciones, el mismo Ortiz Martínez fue el arquitecto del muy debatido rescate bancario, tras el colapso financiero del llamado Error de Diciembre de 1994. De esa crisis emergió el llamado Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), un muy cuestionado plan de rescate proyectado con un costo de 552 mil millones de pesos, que serían cubiertos un 40 por ciento con recursos de los bancos sobrevivientes y 60 por ciento con dinero de las arcas nacionales. Eso sí es demolición. Ese Fobaproa nos costó a los mexicanos el equivalente al 14.5 por ciento del Producto Interno Bruto, sin duda el mas elevado costo pagado por un país del planeta por una crisis similar. Eso sí es demolición. En los 22 años transcurridos desde que Ortiz Martínez nos endosó el Fobaproa, se ha liquidado unos 700 mil millones de pesos de aquellos adeudos bancarios, pero todavía faltan por pagar un billon 62 mil pesos mas. Eso sí es demolición. El costo actual para cubrir apenas los intereses de aquella descomunal deuda es de 50 mil millones de pesos anuales, que apenas alcanzan a cubrir intereses y una parte marginal del capital. Eso sí es demolición. Cuando el Fobaproa fue creado, nos dijeron que se pagaría en 20 años. Van 22 y -si bien nos va- terminará de cubrirse en el año 2070. Eso sí es demolición Cuando se firmó el Fobaproa nos dejó una deuda de 5 mil 420 pesos por cada mexicano. Hoy, mas de 20 años después, esa deuda per cápita ya va en 8 mil 313 pesos por cada mexicano. Eso sí es demolición. Y después de vender y luego rescatar a los mismos Bancos entre nacionales, Ortiz Martínez también fue el promotor de la transferencia de la Banca mexicana a manos extranjeras. Su herencia maldita instaló a México como el único país que no tiene el control sobre su sistema de pagos. Si se quiere hacer una negociación financiera seria, hay que tocar base en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o España. Eso sí es demolición. Por eso decimos que Guillermo Ortiz Martínez, mejor conocido entre sus amigos como “La Perica”, esta obligado a cerrar el pico y a esconder su pluma. Porque la crisis financiera que vivimos, agravada por la pandemia y el colapso financiero internacional, es mas grave todavía en México por esas herencias malditas como la del Fobaproa, que nos endeudaron a tres generaciones para salvar de la quiebra a unos 600 privilegiados. Eso… eso sí es demolición.