FACEBOOK

VISTAS
10 de Enero del 2020

De clase mundial

Este jueves amanecimos con la sorpresa de que en el ranking de Los 20 Mejores Clubes de Futbol del Mundo aparecen dos equipos mexicanos: los Rayados de Monterrey y los Tigres de la UANL.
Se viene haciendo costumbre que México arrastre la cobija en los rankings mundiales de economía, educación, productividad y no se diga corrupción. Por eso el jueves amanecimos con la sorpresa de que en el ranking de Los 20 Mejores Clubes de Futbol del Mundo, aparecen dos equipos mexicanos: los Rayados de Monterrey en el octavo sitio y los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León en el décimo séptimo. Para abrir boca hay que decir que es un enorme mérito que los únicos equipos mexicanos en el famoso ranking sean ambos de la misma ciudad, Monterrey. Solo Madrid comparte este mérito, con el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Más mérito aún es que los Rayados se midan al parejo con súper equipos como el Real Madrid, el Manchester City o el River Plate e incluso por encima del Boca Juniors, Atlético de Madrid o Bayern Munich. El listado es elaborado por la Football World Rankings y la fórmula que emplean es multiplicar los puntos logrados por los equipos -tanto en torneos locales como internacionales- y se introduce en esa fórmula un coeficiente multiplicador de acuerdo a la importancia que tienen las federaciones de cada uno de los países. En el caso de los Rayados no es poca cosa. Fueron campeones del Apertura 2019, campeones de la Concacaf y tercer lugar en el Mundial de Clubes, fajándose al parejo con oncenas como el campeonísimo Liverpool. Y en el caso de Tigres fueron campeones en el Clausura 2019, finalistas en la Concacaf y el segundo equipo en puntaje en todo el 2019. Históricamente los reflectores del futbol mexicano se dirigían hacia equipos más legendarios, como el América, el Guadalajara, los Pumas o el Cruz Azul. Y aunque despuntaba, la poderosa triada norteña que integran hoy Rayados, Tigres y Santos, solía ser menospreciada “por ser equipos de provincia” que no tenían el tamaño para medirse con las oncenas capitalinas, que dicho sea de paso contaban siempre con el favor de la promoción de sus directivos, los dueños de las televisoras. Pero los empresarios de Monterrey sacaron la garra, se dieron a la tarea de fortalecer económicamente a sus clubes, invertir en jugadores y entrenadores de clase mundial. Y ahí está el resultado. Una mención muy especial merecen las aficiones de ambos equipos, que partido tras partido registran en Monterrey las mejores asistencias en sus estadios, los cuales tienen los récords de boletaje pagado en México. Hoy, Rayados es el octavo en el mundo, Tigres el 17, América el 58, Cruz Azul el 104, las Chivas el 161 y los Pumas en el 188. Honor a quien honor merece y hay que reconocer en los Rayados la visión de José Antonio Fernández y su grupo FEMSA, que no solo reforzaron al plantel, sino que les regalaron al equipo y a su afición uno de los estadios más modernos del planeta. Y ni qué decir de la herencia deportiva de Lorenzo Zambrano, el siempre recordado capitán de Cemex, quien asumió el control de Tigres para instalarlo también en la cúspide del balompié mundial y que se fue con el sueño inconcluso de darle a los felinos su nuevo estadio. Por supuesto que sobrarán los detractores que digan que a los equipos norteños les inyectaron millones de dólares y que por eso se colaron a la cúspide. ¿Qué acaso no es la misma apuesta que hacen los grandes equipos internacionales cuando fichan a los superastros argentinos, brasileños, mexicanos o españoles? ¿O qué no es lo que vinieron haciendo las Águilas por tantos años, al grado de ganarse a pulso el título de Los Millonarios del América? Pero fuera de trivialidades, lo relevante hoy es saber que a contracorriente, los mexicanos sí tenemos la capacidad de forjarnos un lugar en la cúspide del deporte que domina la escena global. Y que con una apuesta seria, con estrategia y sin escatimar recursos, se puede ganar un sitio de privilegio entre los 20 mejores del balompié mundial.