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27 de Septiembre del 2018

Cuauhtémoc, en offside

Apenas hace unos días revelamos las intenciones de un nuevo bloque político para crear el Partido Blanco, que buscaría apuntalar la carrera política de Cuauhtémoc Blanco, cuando ya aparecen peligrosas señales que avalan los decires.

Apenas hace unos días revelamos las intenciones de un nuevo bloque político para crear el Partido Blanco, que buscaría apuntalar la carrera política de Cuauhtémoc Blanco, cuando ya aparecen peligrosas señales que avalan los decires.

El que será a partir del primero de octubre el gobernador de Morelos acaba de enviar al Congreso de esa entidad una iniciativa que contempla tres delicadas modificaciones a la Ley de Administración Pública.

Con ellas, el ex jugador de la Selección Mexicana –que es el títere de esta peligrosa farsa política- pretende complacer a sus jefes –los titiriteros, los que de verdad lo manejan- para asumir el control absoluto de Morelos. Analicemos los muy debatibles cambios.

Creación de un Vice Gobernador. Se propone la creación de la figura de la Jefatura de la Oficina de Gobierno, una nueva dependencia que habilitaría a José Manuel Sanz, alias “El Españolete”, como Vice Gobernador de Morelos. De hecho sería quien de facto ejercería un poder que al limitado y fiestero futbolista no se le da.

Designación de un Fiscal Carnal. Se modifican fracciones para darle al gobernador entrante las facultades para instalar a un Fiscal Carnal, que no le signifique un peligro a la hora de revisar sus cuestionadas finanzas en sus tres años como presidente municipal de Cuernavaca.

Notarios al Servicio del Gobernador. Cambios a la ley del Notariado para que quienes ejerzan esa actividad sean figuras dependientes del Secretario de Gobierno, pudiendo ser nombrados o cesados por el gobernador en turno, con el fin de que se conviertan en empleados de Cuauhtémoc Blanco.

Secretarios Municipales impuestos por el Gobernador.  Cambios a la Ley Orgánica Municipal del Estado de Morelos, en su artículo 41, para despojar a los presidentes municipales y a los cabildos de su facultad de designar a los Secretarios del Ayuntamiento, cediéndole ese privilegio al gobernador entrante. Este es un acto aberrante de abierta violación a la autonomía municipal.

No se tiene que ser muy perspicaz para entender que lo que Cuauhtémoc Blanco y su jefe José Manuel Sanz están diseñando es una maquinaria de control político-financiero del Estado, con una triple intención.

Uno, buscan crear el ambiente propicio para gestar el linchamiento de quien consideran su archienemigo, el actual gobernador Graco Ramírez, adversario de algunos de los jefes y padrinos políticos que, usando al PES y a Morena, llevaron al poder a Blanco y Sanz.

Dos, blindarse del nuevo alcalde de Morelos, el morenista Francisco Antonio Villalobos Adán, que no es de su establo y quien se resiste a someterse a los caprichos de la dupla Blanco-Sanz.

Tres, impedir cualquier escollo para que el futbolista y su representanteconviertan al gobierno de Morelos en su plataforma política y financiera para que puedan crear desde ahí el Partido Blanco, ahora que les quitaron el registro del Partido Encuentro Social,

Y en el papelito todos esos desmanes pueden concretarse empleando amenazas, tranzando componendas e incluso compra de voluntades.

Lo preocupantes es que Cuauhtémoc Blanco se montó en la ola de Andrés Manuel López Obrador para ganar una gubernatura que hoy, a tres días de asumirla, se ve que le queda demasiado grande. Sobre todo cuando traicionan  los pactos originales de su alianza con Morena.

¿Permitirán los apóstoles de la llamada Cuarta Transformación la consumación de tantas atrocidades judiciales y la violación a la autonomía municipal,  para complacer a quienes más temprano que tarde los abandonarán?

Sin duda que esta será una de las primeras pruebas de fuego en las que se pondrá a prueba la llamada honestidad valiente. ¿Mantendrá Morena su alineación con Cuauhtémoc Blanco?