FACEBOOK

VISTAS
17 de Diciembre del 2019

Un cuatro a la 4T

El mismo día que el Congreso de Nuevo León aplazó la sanción contra Jaime Rodríguez, AMLO apareció a lado del Bronco y de José Antonio Fernández Carbajal en un evento en el Tec de Monterrey. ¿Hay un mensaje político detrás de esta coincidencia?
Solo porque confiamos en la honestidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, si no pensaríamos que lo que sucedió ayer en Nuevo León fue perfecta coreogrfía política para salvar a Jaime “El Bronco” Rodríguez de ser destituido e inhabilitado por seis años.   Porque traer al inquilino de Palacio Nacional al Tec de Monterrey, a tomarse una foto con el corrupto gobernador que en ese momento está siendo juzgado por el Congreso, acompañado por José Antonio “El Diablo” Fernández, uno de los empresarios que apoyaron a El Bronco en su llegada a la gubernatura como en su campaña presidencial, es una burla.   En pocas palabras, aquellos que hasta julio del 2018 buscaban destruir al candidato López Obrador para que no llegara a al presidencia, hoy se tomaron con él la fotografía -en casa del verdugo- y le pusieron moño al regalo de aplazar el juicio contra el corrupto gobernador, apoyados por Morena y el PT, dos partidos de la Cuarta Transformación. ¿Los chamaquearon? ¿O qué pactaron?   Pero para entender de lo que estamos hablando, veamos la obra completa, en cinco actos.   Primer Acto.- El tribunal federal responsable de sancionar los delitos electorales encuentra pruebas para confirmar que El Bronco usó ilegalmente dineros públicos y a funcionarios de su gobierno para su campaña presidencial 2018. Exhorta al Congreso de Nuevo León a sancionarlo. Pone como fecha límite para dar la sanción el 20 de diciembre o se entra en desacato.   Segundo Acto.- En un acto desesperado, el gobernador de Nuevo León acude a la Suprema Corte para interponer un recurso y congelar cualquier sanción. El ministro Eduardo Medina Mora le da entrada a ese recurso, apenas unas horas antes de que renunciara, acusado de enriquecimiento ilícito.   Tercer Acto.- La Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León evalúa el caso y propone un dictamen para proponer la destitución e inhabilitación del gobernador y de su secretario de Gobierno. La mayoría de los partidos simpatizan con la causa, hasta que tres días antes de la votación, el PAN y Morena dinamitan el acuerdo, anunciando que no apoyarán el dictamen mientras la Corte no de su fallo.   Cuarto Acto.- La Comisión Anticorrupción anuncia que defenderán el fallo de destitución e inhabilitación de El Bronco para cumplir con la fecha del 20 de diciembre, aclarando que lo que se decida no se podrá aplicar en tanto la Suprema Corte falle. Y anuncian que la votación se hará el lunes 16 de diciembre.   Quinto Acto.- El lunes 16 le programan una gira a Nuevo León al presidente López Obrador. Visita el Tec de Monterrey donde lo sientan flanqueado por el gobernador a juicio por corrupción y el empresario que patrocinó la llegada del Bronco a la gubernatura y financió con otros empresarios su campaña presidencial, buscando impedir la victoria en las urnas de la Cuarta Transformación.   En el momento que esas escenas ocurren, el PT se suma a Morena y al PAN para votar contra el dictamen. Ante la nueva realidad, el PRI decide abstenerse de votar. Se aplaza el dictamen y la votación. Solo Movimiento Ciudadano se sostiene en el proyecto resolutivo sujeto al fallo de la Corte.   Coincidencias o diosidencias, la perfecta secuencia de los hechos en los que tanto los partidos de la Cuarta Transformación como el presidente López Obrador entraron a escena en medio del juicio a El Bronco, hacen parecer la obra como una perfecta coreografía para salvarle el pellejo a quien los tribunales ya dictaminaron que cometió ilícitos en la pasada elección presidencial.   Y aquí solo puede haber dos conclusiones. O existió alguna decisión que públicamente se desconoce o acabaron por chamaquearse al presidente, al que llevaron a bailar con uno de los más corruptos gobernadores.   Sí, el mismo gobernador que hasta hace apenas 17 meses lo quería destruir, cuando era aguerrido candidato presidencial, con dineros de los contribuyentes de Nuevo León.