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14 de Febrero del 2019

Corto circuito en Coparmex

Manuel Bartlett todavía no terminaba de decir nombres de funcionarios energéticos que se fueron a prestar sus servicios al sector privado, cuando la Coparmex ya había pegado el grito en el cielo

No había concluido la explicación de Manuel Bartlett sobre la investigación de los contratos y el listado de funcionarios energéticos que se fueron a prestar sus servicios al sector privado, sobre todo extranjero, cuando la Coparmex puso el grito en el cielo.

El director general de la CFE fue muy claro al decir que existe una danza de miles de millones de pesos que se desdibuja en los conflictos de personajes que ayer fueron ejecutivos en PEMEX y CFE y que ahora prestan sus servicios a poderosos proveedores y contratistas de esas paraestatales.

Es cierto que para exhibir los nombres se tienen que tener algo más que fundadas sospechas. Hay que presentar pruebas documentales que muestren en dónde están las componendas o las complicidades.

Pero tampoco se tiene que ser muy versado en el tema para ver con toda claridad cómo se asoman los negocios energéticos que hoy saquean las arcas nacionales. No sería gratuito decir que si sumamos la corrupción acumulada en los últimos sexenios en Pemex y la CFE estaremos ante el negocio criminal mas grande de México. Un negocio que sin duda supera al narcotráfico. Eso lo saben muy bien los empresarios, incluso aquellos que desde la Coparmex salen a prestar cara en defensa de quienes hoy hacen contratos privados muy cuestionables con las paraestatales que ayer ellos mismos manejaron. Se quejan, por ejemplo, de que gasoductos como el de Los Ramones no se concluye. Pero si mañana se terminara, la termoeléctrica de Tuxpan no podría hacer uso de ese gas shale barato que nos enviarían desde Texas. la termoeléctrica veracruzana no está habilitada todavía para usar gas. Y si les entrara la urgencia, la conversión demoraría por lo menos dos años. Caso distinto a una planta similar, que contigua a la de Tuxpan construye la empresa española Iberdrola y que, esa sí, puede recibir desde ya el gas barato norteamericano y producir energía más barata. ¿A quién terminarían por comprarle gas los empresarios de la Coparmex? ¿A la termoeléctrica vieja de combustóleo y carbón caro de CFE o a la nueva y moderna planta que consume gas barato de Iberdrola? Más aún, si de verdad Bartlett quiere agarrar al toro eléctrico por los cuernos, que vaya revisando los contratos de compra de gas licuado por buques y los compare con los que se ofrecen por gasoducto desde Estados Unidos. Se encontrará que los mexicanos estamos pagando penalidades multimillonarias por contratos para adquirir gas en Perú, a un precio diez veces más elevado que lo que puede adquirirse ese gas en Texas. Es decir, preferimos incumplirle a los peruanos las compras y pagar la penalización a la trasnacional con la que pactamos esas compras, porque al precio acordado no es negocio por ningún lado.

Se atreverá la nueva administración de la CFE a exhibir todos y cada uno de los absurdos contratos, sus montos, pagos por millones de BTUs, cuales se cumplieron y cuántos fueron abortados. Detallar quién decidió a quién se le compraba y a quién no.

Es inaudito que la Coparmex salga a quejarse de que ataque  la corrupción en dependencias a las que históricamente viene cuestionando por su ineficiencia costos de los combustibles y de la electricidad. ¿Qué acaso la prioridad del organismo empresarial no es el de proteger los intereses de su gremio? ¿De verdad Gustavo de Hoyos piensa que hay que salir a defender intereses de la alta burocracia o de influyentes extranjeros, antes que buscar tarifas competitivas para las empresas que dice representar?

Lo que se exhibe aquí es un cruce de cables, un corto circuito provocado por el momento en que ya no distinguimos en dónde terminan las corruptelas públicas y comienzan las componendas con intereses privados. Así de sencillo.