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12 de Julio del 2019

Collado: el quiebre

No es coincidencia. Todos los casos de presunta corrupción que se están destapando en los primeros meses de la 4T conducen a los mismos rostros, aquellos a los que el presidente Andrés Manuel López Obrador identificó desde su campaña como La Mafia del Poder. Abróchense los cinturones que el quiebre ya está aquí.
Es de ingenuos pensar que la detención del abogado Juan Collado fue casual. Sobre todo cuando en el expediente aparecen como presuntos involucrados –justa o injutamente- los ex presidentes Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto. Menos aún, cuando la detención se efectúa en un restaurante donde el inculpado comía con su cliente y amigo Carlos Romero Deschamps, líder del poderoso sindicato petrolero. El Caso Collado es solo el último episodio de lo que ya se perfila como el intento de la Cuarta Transformación de acabar y sepultar, o de negociar un “estate quieto y déjenme trabajar, con los grandes personajes del viejo sistema. Porque el abogado de muy elevado perfil -por ser tan competente en lo que hace- incluye entre sus clientes no solo a Salinas, a Peña Nieto y a Romero Deschamps, sino también a muchísimos políticos y empresarios del Prianismo nacional. Lo que se viene dibujando, intencional o casualmente, es que todos los casos de presunta corrupción que se están destapando en los primeros meses de la 4T conducen a los mismos rostros, a las mismas redes de poder.  Serían los rostros que el presidente Andrés Manuel López Obrador identificó desde su campaña como La Mafia del Poder y que con el involucramiento de panistas en acuerdos financieros inducen a confirmar la alianza político-financiera entre el PRI y el PAN que cogobernó a México en los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto para impedir la llegada de López Obrador a la presidencia. Pero para no andar con especulaciones, mucho menos con teorías conspiratorias, recordemos las casualidades que acompañan a los más recientes y relevantes casos de lucha contra la corrupción. Odebrecht, la investigación de los sobornos de la constructora brasileña que presuntamente fueron a parar a la campaña presidencial del 2016. Presuntos involucrados: Emilio Lozoya Austin, Luis Videgaray, Miguel Angel Osorio Chong y Enrique Peña Nieto. Agronitrogenados, la compra por parte de Pemex de una planta chatarra de fertilizantes pagando sobreprecios de cientos de millones de dólares. Presuntos involucrados: Emilio Lozoya Austin, Luis Videgaray y Alonso Ancira, a quien ligan con los intereses de la familia Salinas de Gortari.  Fertinal, la compra también de Pemex de otra planta chatarra de fertilizantes, decretando un dividendo financiado desde el gobierno anterior, porque la empresa estaba quebrada. Presuntos involucrados: Fabio Covarrubias y los consejeros de Pemex en ese momento y a los que se les pueda fincar responsabilidad. Caja Libertad, operaciones cuestionables en compra de inmuebles y denuncias de presuntos desvíos de fondos para campañas políticas del PRI y del PAN. Presuntos involucrados: Juan Collado, Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto, además de los panistas Francisco Domínguez y  Mauricio Kuri. Lo que intentamos advertir es que, planeado desde las altas esferas del nuevo gobierno o con una casualidad milimétrica en la que todas las estrellas se alinean, a quienes están a punto de sentar en el banquillo judicial no son personajes fachada, sino rostros que ejercieron y aún ejercen un enorme poder desde la primera fila. Político y económico. Es el quiebre sistémico que venimos advirtiendo aquí desde hace meses y que con la detención del abogado Juan Collado va tomando forma. Es un quiebre que pone muy intranquilos a docenas de políticos y empresarios que se cuestionan si estarán incluidos en el próximo caso o en la siguiente detención. Un quiebre en el que sin duda los presuntos inculpados no estarán cruzados de brazos, esperando en Londres, Alemania o España a que se les detenga, se les juzgue y se les ponga tras las rejas. Justa o injustamente. Por eso decimos que los meses que se asoman serán días de trueno, de crujir de ramas, de rechinar de dientes. De ataques y de contraataques. Abróchense los cinturones que el quiebre ya está aquí.