25 de noviembre 2020

¡Que alguien me explique!

Clouthier y Colosio

En el fondo, lo que se transpire en los casos de Clouthier y Colosio es la disputa por una herencia política que hoy se extraña, de dos personajes que políticamente hicieron historia y cuyo legado busca recuperarse.

Por Ramón Alberto Garza

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No hay duda de que México está en deuda eterna con los apellidos Clouthier y Colosio.

La nueva democracia mexicana no se entendería sin la lucha frontal que Manuel “El Maquío” Clouthier emprendió contra el sistema del PRI-Gobierno.

Y el quiebre que dio paso a la alternancia política en la presidencia de la República transitó inevitablemente por el discurso inconcluso del malogrado candidato presidencial del PRI en 1994, Luis Donaldo Colosio.

Cosas del destino -o de quienes empujaron a la fatalidad- ambos fallecieron violentamente. Clouthier en un extraño accidente carretero. Lo chocaron en los días en que incómodamente anunció un gabinete alterno.

Colosio, victimado por un “asesino solitario”, en un crimen que evidenció que le frustraron su llegada a Los Pinos porque no sería comparsa de la Nomenklatura priista que lo quería dominar.

Sus hijos vienen recogiendo su legado. Tatiana Clouthier y Luis Donaldo Colosio, con mejores credenciales.

Tatiana es un exitoso caso del tránsito de un PAN en el que no encajó y del que por congruencia renunció cuando era diputada federal.

Acabó operando con excelentes resultados para la campaña de Andrés Manuel López Obrador, pero siempre se resistió a buscar su credencial como militante de Morena.

Tenía en sus manos la bien ganada posibilidad de postularse por el ahora Partido en el Poder para la gubernatura de Nuevo León en las elecciones 2021, pero declinó.

Por eso llama la atención que a Tatiana la pretendan involucrar -por acción o por omisión- en una revuelta dentro de un partido, -Morena- al que no pertenece.

La quieren hacer aparecer como boicoteadora de las aspiraciones de otra mujer, Clara Luz Flores, quien también desde su apartidismo se perfila para abanderar la candidatura de Morena.

Decimos que es curioso, porque aunque Tatiana es legisladora por la circunscripción de su natal Sinaloa bajo la bandera de Morena, es fecha de que en su congruencia se resiste a afiliarse a ese partido.

Pero a pesar de ello y de haber declinado ser su candidata, la quieren hacer aparecer como la mano que mece la cuna, para descarrilar a la opción que con mejores posibilidades tiene el partido presidencial.

Esa no es la imagen de Tatiana. Y si lo que se percibe fuera cierto, por congruencia la mejor colaboradora de la campaña de López Obrador tendría que salir a dar la cara abiertamente para cuestionar las decisiones de Morena.

Aunque para que fuera con todo el derecho, Tatiana tendría que exhibir su credencial que la afiliara como militante de Morena. Esto no es un asunto ni legislativo, ni de gobierno, sino de un partido al que ella todavía no pertenece.

Algo similar sucede con Luis Donaldo Colosio, quien recibió todos los apoyos para buscar la candidatura de Movimiento Ciudadano para la gubernatura de Nuevo León y aceptó entrar en competencia abierta, previa elección, con su amigo y rival Samuel García.

Colosio lo tenía todo para sacar adelante esa candidatura. De hecho aceptó la contienda y como tal fue anunciada por la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano.

Pero un día después declinó su postulación bajo el argumento de que si no se hacía de la mano del PAN prefería quedarse como candidato para la alcaldía de Monterrey.

El hecho contravenía el acuerdo nacional de Movimiento Ciudadano para no ir en alianzas rumbo al 2021 y cuando tanto Colosio como Samuel García aceptaron la elección interna, las condiciones estaban pactadas.

Luego entonces, ¿por qué decidir bajarse de lo ya aceptado cuando ya se sabía de antemano que no habría alianza MC-PAN? ¿Buscar que el apellido pesara más que la decisión asumida por el Comité Nacional? Eso sería muy poco institucional.

Sobre todo cuando un PAN huérfano en Nuevo León, sin cartas fuertes que presentar, está al acecho de buscar un candidato de la estatura popular de Colosio, robándole el fichaje a Movimiento Ciudadano.

En el fondo lo que se transpire en los casos de Clouthier y Colosio es la disputa por una herencia política que hoy se extraña, de dos personajes que políticamente hicieron historia y cuyo legado busca recuperarse.

Ojalá que ni Tatiana ni Luis Donaldo sucumban al canto de las sirenas y jueguen sus cartas por la ruta de la conciliación y el diálogo, no por la de la confrontación y la descalificación. De eso ya tenemos demasiado todas las mañanas.

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