20 de abril 2021

26 de marzo 2021

¡Que alguien me explique!

Clara Luz: la traición

Sea como fuere, en cualquier caso, se trata de una traición desde adentro de Morena o del mismo gobierno de la Cuarta Transformación. Fuego amigo, que tendría que ser contrarrestado con una estrategia de control de daños

Por Ramón Alberto Garza

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Dos líneas de investigación se abren en torno a la súbita crisis que se dio en los cuarteles de campaña de la candidata de Morena, Clara Luz Flores.

Por desgracia, las dos posibilidades apuntan hacia el descubrimiento de un poderoso fuego amigo que intenta boicotear a la más popular de los candidatos a la gubernatura de Nuevo León.

La secuela de la crisis se inicia el fin de semana, cuando desde la Ciudad de México arriba a Monterrey un contingente de asesores que asume el control de la campaña morenista.

La súbita entrada de ese bloque de asesores se justificó diciendo que en los altos mandos de Morena se veía con preocupación un freno e incluso un leve descenso en las preferencias hacia la puntera candidata de Morena.

Su salida a esa crisis, decían los asesores capitalinos que pasaron por encina y sin avisar del war room local, era que la campaña estaba no solo muy alejada de los colores de Morena, sino con una falta de espíritu combativo hacia sus rivales priistas.

El espacio de la descalificación en la mercadotecnia política era monopolio del candidato emecista Samuel García, quien lo mismo golpeaba al binomio Adrián de la Garza/Rodrigo Medina que al de Clara Luz Flores/Abel Guerra.

La propuesta, no consensuada con el war room local de la candidata morenista, fue cambiar de súbito el discurso y pasar a una violenta ofensiva mediática.

Fue así como emergió el video armado en pocas horas con el que se exhibía la presunta complicidad de Adrián de la Garza y Francisco Cienfuegos con el ex gobernador Rodrigo Medina, en la apropiación o compra de terrenos ejidales en el municipio de Mina.

La respuesta, contundente de los priistas, no se hizo esperar y fue de mayor impacto que la original denuncia morenista.

Exhibir el video en el que Clara Luz Flores se entrevistaba con Keith Raniere, al jefe de la secta NXIVM, fue un severo golpe.

Sobre todo porque la candidata de Morena venía negando públicamente conocer al controvertido personaje, hoy sentenciado a prisión de por vida por sus delictivas actividades sexuales.

Y aquí emerge la primera pregunta. Si de ese video solo existían dos copias, una en poder de Clara Luz Flores y la otra de Keith Raniere, ¿quién o quiénes, desde su influencia privada o pública, tenían acceso a la biblioteca privada de videos de NXIVM, como para poner en manos de los priistas de Nuevo León tan revelador material? ¿A cambio de qué?

Pero el cuestionamiento más severo -la segunda pregunta- es ¿quién o quiénes convencieron a la candidata a cambiar su estrategia incluyente y conciliatoria por una de contragolpe, a espaldas de su war room?

¿Acaso quien lo propuso ignoraba el nivel de respuesta que vendría de los acusados priistas, que no están mancos?

¿O sería que quien orilló a pasar a la agresiva ofensiva sabía que existía ese video con Keith Raniere y lo único que se buscaba con el video de la candidata de Morena era abrir la puerta para que los priistas respondieran exhibiendo la mentira de Clara Luz Flores?

Porque el video con el líder de la secta NXIVM lo que vino a desmentir fue que la candidata de Morena no conocía a Keith Raniere. Las imágenes hablan más que mil palabras.

Pero también lo preocupante era que los temas abordados en la conversación poco tenían que ver con la supuesta autoayuda y sí, en cambio, con temas que hablan de política, electorado, populismo y preferencias ideológicas.

Al final del día, por un camino o por otro, lo que se asoma detrás del Affaire Clara Luz-Raniere es una de dos posibilidades.

Que el ala radical de Morena salió a cobrarle a la candidata de su partido, antes de filiación priista, la factura de entregarle a panistas y a tricolores las primeras posiciones en las candidaturas a diputados locales y federales, marginando a los morenistas.

O que alguien vino a engallar a Clara Luz Flores para que pasara demasiado temprano -innecesariamente- a la ofensiva, a sabiendas de que ya conocía la respuesta del comprometedor video con el que los tricolores mediáticamente ganaron este round a la morenista.

Sea como fuere, en cualquier caso, se trata de una traición desde adentro de Morena o del mismo gobierno de la Cuarta Transformación. Fuego amigo, que tendría que ser contrarrestado con una estrategia de control de daños.

Por lo pronto, Fernando Larrazabal y Samuel García, los candidatos del PAN y de Movimiento Ciudadano, ampliaron el arco de sus sonrisas.

Ver cómo los dos rivales más fuertes en la elección de Nuevo León compiten por ver quién trae más lodo en sus alforjas es abono para su causa. Les están abriendo el camino para su repunte en las próximas encuestas.

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