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21 de Noviembre del 2018

El Chapo, Mouriño y Vasconcelos

La declaración de Jesús “El Rey” Zambada sobre el complot para asesinar a José Santiago Vasconcelos obliga al gobierno mexicano a reabrir la investigación sobre el avionazo en el que el exfuncionario terminó muerto, junto con Camilo Mouriño, y que oficialmente se cerró como un desafortunado accidente
Joaquín “El Chapo” Guzmán planeó asesinar al Subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, José Luis Santiago Vasconcelos. No es una especulación. Es el testimonio de uno de los capos mexicanos, Jesús “El Rey” Zambada, en el juicio que en Nueva York se le lleva a quien fuera el jefe del poderoso Cártel de Sinaloa. El motivo para asesinar en 2005 al funcionario, dice el testigo bajo juramento, fue que Vasconcelos no aceptaba los sobornos de los cárteles. Coincidencia o no, el titular de la SIEDO que no recibía sobornos acabó muerto. No fue en una emboscada, sino en un misterioso accidente aéreo en el que murió también el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. La declaración de “El Rey” Zambada obliga al gobierno mexicano a reabrir la investigación que oficialmente se cerró como un desafortunado accidente. Y se deben recuperar los testimoniales que en los días posteriores al accidente apuntaban a que el desplome del Lear Jet 45 en el que volaban Mouriño y Vasconcelos fue un sabotaje consumado por el crimen organizado. La historia no oficial revela que el entonces Secretario de Gobernación y el titular de la SIEDO volaron a San Luis Potosí para entrevistarse con enviados o con el mismísimo Chapo Guzmán. Buscaban hacer las paces para que le quitaran la marca de muerte al titular de la SIEDO. El gobierno de Felipe Calderón se habría enterado de que Ismael “El Mayo” Zambada –compadre de El Chapo- le habría puesto precio a la vida de Vasconcelos, quien osó detener unos meses antes a su hermano, el ahora testigo Jesús “El Rey” Zambada. El cónclave en San Luis Potosí sería para aclarar esas diferencias y dejar en claro que Vasconcelos nada tenía que ver con esa detención. Que alguien más buscaba quitarlo de en medio para controlar también la SIEDO. Y ahí es donde se tejen dos hipótesis que en su momento el gobierno calderonista sepultó, porque acabarían revelando que existía abierta comunicación e incluso negociaciones con los cárteles y sus jefes. La primera hipótesis que se investigó fue a la que condujeron empleados del aeropuerto de San Luis Potosí quienes revelaron que una vez aterrizado, el Lear Jet no se mantuvo en plataforma. Apenas salieron del aeropuerto Mouriño y Vasconcelos, el XC-DMC fue llevado a un hangar cerrado a donde entraron personajes enfundados en overoles color naranja, ajenos al personal del aeropuerto. La presunción fue que ellos alteraron algunas piezas en los alerones para impedir el aterrizaje y propiciar el desplome de la aeronave. La segunda hipótesis, que podría incluirse en la primera, es que esos personajes de overol anaranjado entraron al hangar para mezclar algún tipo de droga o medicamento anestesiante en las bebidas y los alimentos que consumirían los pasajeros y los pilotos a su regreso. La sospecha habría sido sostenida por lo que, en su momento, declaró el controlador aéreo que supervisaba el aterrizaje del Lear Jet en el aeropuerto de la Ciudad de México. Ese controlador confirmaría que la única persona con la que pudo comunicarse dentro de la aeronave era con una azafata. Que ella sería la única tripulante consciente a la que finalmente se le habrían dado instrucciones para aterrizar la aeronave que finalmente se desplomó. Sea como fuere, o en el más llano lenguaje calderonista, “haiga sido como haiga sido”, el nuevo testimonio en Nueva York de “El Rey” Zambada de que El Chapo buscaba asesinar al titular de la SIEDO, obligan a reabrir el caso. Los mexicanos merecemos saber si el desplome del avión en el que viajaban Mouriño y Vasconcelos, e incluso el posterior accidente del helicóptero en el que también murió el sucesor José Francisco Blake Mora, fueron obra de los cárteles. Porque a Vasconcelos lo querían matar, y al final del día acabó muerto “por accidente”.