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08 de Enero del 2019

El Chapo y los Generales

En México solo dos instituciones tienen un halo que históricamente las mantiene intocables: la Virgen de Guadalupe y el Ejército mexicano. Por eso sacuden las declaraciones de Vicente Zambada, “El Vicentillo”, quien reveló bajo juramento los nombres de generales que presumiblemente sirvieron a ese cártel durante los sexenios de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón
En México solo dos instituciones tienen un halo que históricamente las mantiene intocables: la Virgen de Guadalupe y el Ejército mexicano. Se puede crucificar a la aristocrática y encubridora Iglesia católica y a sus curas pederastas, pero jamás cuestionar la existencia o no de Juan Diego y mucho menos las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Se puede sentenciar con una crítica feroz a un presidente de la República o cuestionar el origen de la fortuna del empresario más rico de México, pero jamás ir demasiado lejos como para poner en duda la honorabilidad y el patriotismo de los altos mandos del Ejército mexicano. En la historia del México moderno, son contadas las ocasiones en que la institución castrense ha sido puesta bajo la lupa. Y sus más escandalosas denuncias que violentan su intocabilidad están ligadas a la presunta protección al narcotráfico. Los casos de los generales Jesús Gutiérrez Rebollo, Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo, dan fe. Por eso sacuden violentamente el status quo de las Fuerzas Armadas mexicana las declaraciones hechas por Jesús Vicente Zambada Niebla, alias “El Vicentillo” ante el juez Brian Cogan que lleva en Nueva York el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán. El hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, compadre del líder del Cártel de Sinaloa, reveló bajo juramento los nombres de generales que presumiblemente sirvieron a ese cártel durante los sexenios de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Y en la corte neoyorkina fueron apareciendo como amigos de “El Chapo” los nombres del general Roberto Miranda Moreno, jefe del Estado Mayor Presidencial en el gobierno de Ernesto Zedillo, quien habría recibido en Los Pinos al “Vicentillo”. También el del general Marco Antonio de León Adams, jefe de la guardia personal del presidente Vicente Fox, de quien se revela sostenía regulares reuniones con el mismísimo “Mayo” Zambada. Y de igual manera apareció el nombre del general Humberto Eduardo Antimio Miranda, oficial mayor de la Secretaría de la Defensa en el gobierno de Felipe Calderón. De confirmarse estas revelaciones se entendería el por qué durante el gobierno de Fox pudo darse la fuga de El Chapo del Penal de Puente Grande. Pero sobre todo por qué durante el sexenio de Calderón el líder del Cártel de Sinaloa se instaló como el capo más poderoso del planeta. Días antes, en la misma corte, las revelaciones de Jesús “El Rey” Zambada cerraron el mapa que dejaba al descubierto el presunto círculo de protección oficial de los gobiernos panistas al Cártel de Sinaloa. El hermano de “El Mayo” Zambada, y tío de “El Vicentillo”, reveló que en dos ocasiones se reunió con el secretario de Seguridad Pública calderonista, Genaro García Luna, para entregarle en ambas ocasiones al menos tres millones de dólares en efectivo. Lo que destapa el juicio a El Chapo en Nueva York es la sospecha de que detrás de los grandes cárteles de la droga en México, existe una enorme protección oficial. Pero también desmitifica el halo protector para criminalizar la participación de jefes militares en las negociaciones y los procesos de encubrimiento. El hecho en si mismo destapará toda una Caja de Pandora que durante años se mantuvo cerrada bajo las siete llaves que le escrituraban intocabilidad a los altos mandos del Ejército mexicano. ¿Cuál será la reacción oficial del gobierno de la Cuarta Transformación frente a tan específicas denuncias? ¿Podrían ser citados esos generales ante la corte de Nueva York? Y lo que todavía es mas relevante. ¿Esa desacralización de las fuerzas armadas dará luz verde para investigar presuntas vinculaciones de altos mandos en casos mas recientes, como los de Ayotzinapa, la protección al fortalecimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación o la floreciente industria del huachicoleo? Ojalá que no tengamos que esperar uno o dos sexenios mas para que en otra corte extranjera se desenmascare, con casos como los de El Chapo y El Mayo, a quienes por décadas fueron intocables uniformados. Qué la Virgen de Guadalupe nos ampare.