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11 de Septiembre del 2019

No castiguen a Turismo

El presupuesto 2020 presentado por la administración de Andrés Manuel López Obrador es equilibrado, pero perfectible. Un área de oportunidad está en el excesivo recorte al sector turístico, una de las principales fuentes de divisas del país.
Un buen sabor de boca dejó el Presupuesto 2020 que el gobierno de la Cuarta Transformación sometió al Congreso para su aprobación.   Nada para echar las campanas al vuelo, pero los principales indicadores cumplen con la promesa de un gasto austero, un crecimiento del PIB alcanzando el dos por ciento, un superávit primario ligeramente menor al de este año, la intención de una menor inflación y por supuesto nada de pedir prestado.   Hay que reconocerle a Arturo Herrera que, pasado el susto de relevar a su antecesor Carlos Urzúa como Secretario de Hacienda, le está devolviendo estabilidad y capacidad de diálogo a la dependencia que maneja la chequera nacional.   Dicho lo anterior, el Presupuesto 2020 lejos de ser perfecto es perfectible. Y entre los cuestionamientos que se le hacen está el de dedicar la mayor tajada a enderezar el sector energético, en particular a Pemex.   Con un incremento del 78 por ciento a su presupuesto –se va de 27 mil millones a 48 mil millones de pesos- es sin duda el sector más beneficiado en el segundo año de gobierno de la Cuarta Transformación.   Es cierto que hay que sanear las más podridas de las manzanas, Pemex y CFE, pero también es cierto que existen factores que no dependen de lo que el gobierno haga para rescatar a ese sector. Por ejemplo, la volatilidad de los  precios internacionales de los energéticos, sobre todo frente a la desaceleración china.   Si van a la alza, y el mismo presupuesto 2020 anticipa que no, la muy necesaria inversión en el sector tardará un buen rato para que devuelva sus frutos.    La mezcla del crudo que exportamos hoy a 55 dólares el barril lo están proyectando a 49 dólares para el 2020. Y el aumento a la producción sería de 10 por ciento, apenas suficiente para compensar la esperada caída en el precio del crudo.   Y está claro, acorde con el reto de combatir la corrupción, que se justifica el incremento presupuestal del 62 por ciento a la Secretaría de la Función Pública, al pasar de 901 millones de pesos a mil 461. Apenas la quinta parte de lo que en el gobierno anterior traficaron con la Estafa Maestra.   Lo que de plano no checa es en dónde se dieron los más severos recortes. Y aquí salta de inmediato la caída del 42.6 por ciento los recursos destinados al sector Turismo, que este año recibió 8 mil 785 millones de pesos y el próximo apenas dispondrá de 5 mil millones.   Tenemos claro que en esa Secretaría se manejaban millonarios y muy cuestionados contratos nacionales e internacionales de cabildeo y publicidad para promover turísticamente a México.   Pero una cosa es ajustar las fugas y otra muy distinta es no tener la sensibilidad de que el turismo, junto con el petróleo, las remesas y las exportaciones agrícolas, son los mayores generadores de divisas para nuestro país.   Si el estimado era que unos tres mil millones de pesos se dilapidaban en promociones cuestionables o incluso en organismos fantasmas, lo conducente sería reorientar esos recursos en ese renglón tan noble como el turismo, que le generará este año a México divisas por 23 mil millones de dólares.   ¿Se imaginan lo que podríamos hacer si aprovecháramos el resfriado que se traen Estados Unidos y China, para atraer a los decenas de miles de turistas chinos a visitar México, un país colorido y amigable, que ir a Norteamérica, donde Trump los trae entre ceja y oreja?   Sería bueno que la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados le diera una revisada a fondo a la caída tan dramática del presupuesto en este sector tan estratégico y que viene demostrando consistentemente ser un potente motor de cualquier economía en el mundo.