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05 de Diciembre del 2018

Carlos Salazar al CCE

Salazar Lomelín podría ser el próximo Presidente del Consejo Coordinador Empresarial. El exdirector general de FEMSA es un empresario de mérito propio
Carlos Salazar Lomelín es un claro ejemplo de la cultura de esfuerzo que hizo de la generación de los 50 y 60 un ícono histórico en la movilidad social en México. Sí, la misma generación del llamado Desarrollo Estabilizador que tanto elogió el presidente Andrés Manuel López Obrador en su discurso de toma de posesión. Perfilado para ser el próximo presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Salazar Lomelín no es un empresario heredero. Es un ejecutivo que a fuerza de su talento, por mérito propio y forjándose desde abajo, es un creador de empleos y de bienestar. Para sus accionistas, pero también para sus trabajadores. El regiomontano se inaugurará como coordinador del empresariado mexicano en dos singulares momentos. Uno personal y otro de encrucijada histórica. En lo personal, Salazar Lomelín acaba de jubilarse después de 45 años en Femsa, el conglomerado empresarial que gestara Eugenio Garza Sada, consolidara Eugenio Garza Lagüera e internacionalizara José Antonio Fernández. Como economista egresado del Tecnológico de Monterrey –compañero de aulas de Luis Donaldo Colosio- despuntó con esas tres generaciones empresariales. Desde sus inicios en Grafo Regia, pasando por la dirección de Cervecería Cuauhtémoc, Salazar Lomelín se instaló como artífice clave para hacer de Coca Cola-Femsa la mayor embotelladoras del mundo fuera de los Estados Unidos, con presencia en Latinoamérica y Asia. Ello sin contar el despunte de Oxxo como el principal minorista de México. En la encrucijada histórica, poco empresarios vivieron tan de cerca los conflictos políticos y económicos para hablar, desde la experiencia propia, de lo que le es útil o no a México y a los mexicanos. Salazar Lomelín se unió a lo que hoy es Femsa en 1973, a mitad del sexenio de Luis Echeverría, en el año en que fuera asesinado Eugenio Garza Sada, el patriarca del entonces Grupo Monterrey. Vivió con Eugenio Garza Lagüera el espejismo de los años de jauja petrolera de José López Portillo y como Visa se sumó al ejército de directivos que la reconstruyeron desde lo que quedó tras la crisis de 1982. Con Carlos Salinas vendrían las privatizaciones en las que el conglomerado regiomontano asumió el control de Bancomer,  para recaer en una crisis mas en 1995, con el llamado Error de Diciembre. Salazar Lomelín estaba ahí, enfrentando los embates de esas crisis desde la cúpula corporativa que impulsaba decisiones cruciales que consolidarían lo que mas tarde sería Fomento Económico Mexicano. Pero su influencia no se limitó a lo empresarial. Siempre socialmente responsable, levantó de la mano de Othón Ruiz Montemayor el centro de convenciones de Monterrey,  mejor conocido como Cintermex. Desde entonces se involucró en actividades filantrópicas y comunitarias. Hoy es presidente ejecutivo del Consejo Nuevo León, un ente civil que apoya una visión de largo plazo para el desarrollo sustentable de aquella entidad. Y como si las tareas corporativas y sociales no fueran suficientes, Salazar Lomelín es de los pocos egresados del Tecnológico de Monterrey que registra tres décadas ininterrumpidas como catedrático. No en balde siempre fue considerado el relevo natural de su retirado rector, el inolvidable Rafael Rangel Sostman. Por eso decimos que el Consejo Coordinador Empresarial tendrá en Carlos Salazar un excelente líder con quien afrontar exitosamente los retos que vendrán en los delicados momentos en que México asume la Cuarta Transformación. Porque con el regiomontano se tendrá esa sensibilidad que solo puede tener quien se forjó desde abajo para ganarse a pulso un liderazgo no heredado, fortalecido por una gran capacidad negociadora y un enorme sentido de lo social.