13 de noviembre 2020

¡Que alguien me explique!

Cardenales primero… y luego el Papa

Las presiones para alcanzar una gran alianza opositora en busca de los equilibrios políticos perdidos están por concretar sus primeros frutos

Por Ramón Alberto Garza

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Las presiones para alcanzar una gran alianza opositora en busca de los equilibrios políticos perdidos en el Congreso y algunas gubernaturas en las próximas elecciones de junio 6 están por concretar sus primeros frutos.

Digan lo que digan quienes buscan imponer sus agendas particulares, al menos el PRI, el PAN y el PRD ya están sentados en la mesa negociando un bloque que le haga frente al monolítico Morena.

Tienen la obligación de definir antes del 20 de noviembre si van juntos o no. La definición de los candidatos tiene todavía un mes más para decidirse.

Hasta ahora los jefes de esta alianza, Alejandro Moreno del PRI, Marko Cortés del PAN y Jesús Zambrano del PRD, ya les dieron a sus correligionarios la bendición para hacer mesas de negociación. Una nacional y distintas regionales.

En lo nacional, el preacuerdo es ir juntos en al menos 100 distritos que si se logran concretar, tendrían la posibilidad de modificar sustancialmente la composición de los asientos legislativos en San Lázaro.

Y es que sumados a las 100 curules que esos partidos ya tienen bajo control y las plurinominales que se lograrían al elevar los triunfos, existirían esperanzas de alcanzar el equilibrio legislativo esperado.

En lo local, están buscando concretarse las alianzas para competir juntos por al menos seis gubernaturas. La lista incluye las de Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Campeche, Baja California Sur y Colima.

Para eso se están instalando mesas regionales, para ver si se puede transitar juntos también en las candidaturas para diputados locales y federales.

La confusión que existe es que la fecha para notificarle a los institutos electorales la intención de las alianzas vence el próximo 20 de noviembre. Y es cierto.

Lo que también es cierto es que el notificar la alianza no exige que se definan los candidatos. A partir del anuncio de la alianza, existen unos 30 días para su registro.

Por lo tanto los distintos liderazgos del PRI, el PAN y el PRD tienen la urgencia de sentarse para pactar la alianza, mas no el nombre de sus candidatos.

Es decir, acordando que existe una iglesia de la unificación, primero se definen los Cardenales para el cónclave y luego se transita al humo blanco para elegir al Papa.

Y se lea como se lea, de lo que se trata no es de hacer un frente contra Morena –que sería muy válido y legítimo- sino recuperar los equilibrios legislativos de los que México gozó desde hace cinco sexenios.

La consigna en las mesas de negociación es hacer a un lado los colores partidistas para darle paso a los colores de México.

Siempre será mejor para cualquier sociedad un sistema de equilibrios políticos que el bloque unipartidista que tenga la permanente tentación de imponer una agenda, sin derecho a réplica. Por el bien de la Nación, la competencia siempre será sana.

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