FACEBOOK

VISTAS
04 de Marzo del 2020

El camino de Santiago

Al igual que el apóstol Santiago, el jefe de la UIF, Santiago Nieto, inició en los últimos días un largo peregrinar buscando que se produzca el milagro.
Con bastante mala leche, en las redes sociales se difundieron ayer algunas fotografías en las que se veía a Santiago Nieto Castillo rodeado de legisladores del PRI. El jefe de la Unidad de la Inteligencia Financiera de la Cuarta Transformación se veía escoltado por los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu y Manuel Añorve. Y a sus espaldas, un escudo del partido tricolor. Los malquerientes de Nieto, que no son pocos considerando que hablamos de quien investiga los casos más escandalosos de corrupción de los últimos sexenios, buscaban con esas imágenes -y sus sarcásticos comentarios- inducir a pensar que se estaban buscando acercamientos con algunos investigados de los últimos sexenios. Nada de eso. Al igual que el apóstol Santiago, el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera del gobierno lopezobradorista inició en los últimos días un largo peregrinar buscando que se produzca el milagro. Nieto se fue a tocar las puertas de las cámaras de Diputados y Senadores para promover la aprobación definitiva de su iniciativa de Ley Federal de Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita. Esa legislación busca el cumplimento de las 40 recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional, GAFI, el organismo especializado en el combate al lavado de dinero en todo el mundo. Lo que Nieto intenta con esa peregrinación es sacar adelante, entre otras, la debatida Ley de Extinción de Dominio que le dé a la autoridad el derecho de tomar posesión de bienes y cuentas de los lavadores del dinero sin tener que esperar años ni desgastantes en amañados procesos judiciales. Para darse una idea, si esa ley ya existiera, el gobierno habría incautado unos 4 mil 500 millones de pesos y 52 millones de dólares de las 12 mil cuentas que fueron congeladas en los procesos de los primeros doce meses del nuevo gobierno. Pero el asunto no es un tema de la Cuarta Transformación, sino un tema de Estado que le permitiría a México calificar ante el mundo como una nación confiable en los manejos de los dineros y dejar de ser considerado un paraíso en el que con toda la impunidad se pueden blanquear o esconder capitales. La propuesta es que las autoridades puedan disponer en un plazo de 90 días de los activos decomisados a extorsionadores, secuestradores o a traficantes ilegales de personas. La iniciativa incluye establecer el tipo específico de “testaferro”, sea servidor público, líder de un cártel o cualquier civil, que se preste a resguardar dinero ilícito. También en esa nueva legislación se propone la creación de un reclusorio para procesar a lavadores, testaferros o prestanombres. La reuniones legislativas de Santiago Nieto no se limitan al PRI, como algunos mal intencionados pretendieron difundir con la difusión de las fotografías y los videos de ayer. El camino de Santiago incluye paradas con todos las capillas políticas -Morena, el PAN, Movimiento Ciudadano, Partido Verde- buscando cumplir cuanto antes con la aprobación en ambas cámaras. Es digno de elogio, tanto para el titular de la Unidad de la Inteligencia Financiera, como para los legisladores tricolores y de todos los partidos, el hacer a un lado diferencias para buscar la aprobación de una legislación urgente para frenar la corrupción. Que eso se logre en los momentos en que están bajo los reflectores, políticos, financieros o empresarios como Emilio Lozoya, Alonso Ancira, Juan Collado, Rosario Robles, Carlos Romero Deschamps, Eduardo Medina Mora o Roberto Sandoval, abren una ventana con la que podríamos demostrar que en México los milagros políticos todavía existen.