1 de diciembre 2021

23 de noviembre 2021

¡Que alguien me explique!

Burbuja Roja y Verde Olivo

Está más que claro que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió enconcharse en el laberinto de su soledad y fabricarse una burbuja roja y verde olivo

Por Ramón Alberto Garza

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Está más que claro que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió enconcharse en el laberinto de su soledad y fabricarse una burbuja roja y verde olivo.

Instalado con sus programas sociales como un moderno Ogro Filantrópico, el desgaste de sus políticas públicas y los efectos de la pandemia trastocaron el rumbo original de lo que nació como una esperanzadora Cuarta Transformación.

Hoy, la herencia tiene una sola fecha y un solo destino. La fecha es la elección presidencial en junio de 2024 y el destino es cederle las escrituras de Palacio Nacional a Claudia Sheinbaum.

Cualquier cosa que estorbe o desvíe ese propósito es descarrilado desde el mañanero discurso que confronta, que demoniza, que etiqueta, que radicaliza, que destruye y que al final del día busca canonizar a la ya seleccionada sucesora.

Por eso ya están fuera del Gabinete oficial los apellidos Romo, Scherer, Sánchez Cordero, Nieto, Moctezuma, Durazo y Urzúa.

La última expulsión maquinada -la de Santiago Nieto- solo viene a confirmar la tesis.

Al llamado fiscal Anticorrupción, todo el peso del desprecio y el escarnio público porque terceros “escandalizaron” con su boda, un evento privado pagado con presupuesto propio.

A los responsables de la tragedia de la Línea 12 del Metro capitalino -se apelliden Ebrard, Delgado o Slim-, la magnanimidad del perdón presidencial destilando en alambiques de impunidad y auto exoneración, sin juicios de por medio. Las negligencias en su construcción y las 26 vidas que eso costó no tienen la menor importancia. Pesan menos que una boda.

Hoy, al inquilino de Palacio Nacional, le importan más las compradas lealtades, envueltas en uniformes verde olivo, aderezadas con presupuestos sin límite para obras otrora civiles, a cambio de la politización de unas Fuerzas Armadas que exigen al pueblo -al que sí le deben lealtad- sumarse a la ola de la Cuarta Transformación.

Para el presidente López Obrador pesa más también la incondicionalidad que se fabrica al colocar a sus ayudantes de medio pelo en posiciones públicas de alto nivel, para las que no están ni mínimamente calificados y en las que se toman cruciales decisiones estratégicas o presupuestales.

Por eso, el Gabinete se mediocriza bajo el mantra de “Sí, Señor Presidente”, “Lo que usted diga, Señor Presidente”, “¿Qué nueva encomienda nos da ahora, Señor Presidente?”.

Y Morena, el partido en el poder, se tribaliza entre quienes aceptan incondicionalmente un futuro con Sheinbaum y quienes buscan revivir al jefe Ebrard o alentar a los rebeldes con causa, que ven en Monreal un proyecto de izquierda más amplio e incluyente.

Pero el presidente López Obrador ya decidió fabricarse un capelo, una Burbuja Roja y Verde Olivo en la que dominan los tabasqueños históricos e incondicionales, y los de apellidos como Sandoval, López Hernández, Gómez, Concheiro, Modonesi o Ramírez, entre otros.

Ellos ya fueron investidos como la nueva Atalaya para defender y preservar el evangelio lopezobradorista -aun a punta de bayonetas- más allá de sus seis años de gobierno.

Por eso no hay empacho en convocar como se hizo ayer lunes al rebaño morenista y a sus aliados al corral central de Palacio Nacional.

Se les tenía que agradecer la obediencia ciega para no cambiarle ni una coma al Presupuesto 2022 y respetar la gran bolsa de las dádivas de la Secretaría del Bienestar.

Son 300 mil millones de pesos, que significan un desembolso de 822 millones de pesos diarios, un gasto social de 34 millones de pesos por hora o 500 mil pesos por minuto.

Un gasto social solo equiparable al presupuesto total destinado a la educación de todos los mexicanos. Se dice fácil, pero se evapora todavía más fácil.

Por eso no hay pudor en convertir a la Secretaría de la Defensa en un sector más de Morena, con la declaración abierta y provocadora del General Secretario, Luis Cresencio Sandoval, pidiendo a todos los mexicanos que se sumen a la causa partidista de la Cuarta Transformación

Nunca antes, en la vida del México moderno postrevolucionario, un jefe de las Fuerzas Armadas politizó tanto lo que debe ser una institución garante para todos los mexicanos, no solo para los morenistas. Despreciable.

¿Podrá el presidente López Obrador mantener su estrategia blindada en esa burbuja roja y verde olivo hasta el 2024? Lo dudamos, porque esa actitud solo le traerá a México nuevos radicalismos.

No está por demás recordar que, en política como en la física, a toda acción le sigue una reacción igual y opuesta.

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