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20 de Diciembre del 2019

Buenrostro-Nieto

Raquel Buenrostro sustituirá a Margarita Ríos Farjat en el SAT: se va una dura y llega una más dura. La Dama de Hierro del fisco mexicano hará mancuerna con el Hombre de Hierro de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, para crear un frente anticorrupción con uñas y dientes.
El presidente Andrés Manuel López Obrador finalmente decidió ubicar en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) a la mujer de su gobierno en quien más confía: Raquel Buenrostro. El anunció fue una sorpresa porque, desde su posición como subsecretaria de Hacienda, la dureza de Buenrostro para aflojar los dineros públicos se volvió legendaria. Algunos la bautizaron como la Dama de Hierro. La responsable de programar y autorizar las partidas presupuestales fue, en docenas de ocasiones, el motivo para la confrontación hacia el interior del primer círculo lopezobradorista. En el primer año de gobierno que apenas se cumplió, directores y jefes de área, lo mismo que secretarios de Estado, se quejaron de lo imposible que era aflojar los presupuestos. Desde los fondos para arrancar la Guardia Nacional, los presupuestos para el sector Salud, hasta los dineros para comprar el papel en el que se imprimieran los libros de texto. El poder de Buenrostro fue tal, que el entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, llegó a reclamarle al presidente López Obrador que su subalterna no acataba sus órdenes, solo los dictados del inquilino de Palacio Nacional. Urzúa acabó por renunciar, víctima de su explosivo carácter y envuelto en intrigas que él mismo se tejió. Pero la subsecretaria de Hacienda no solo sobrevivió, sino que dejó sentir con más firmeza su poder para controlar el presupuesto. Siempre respaldada por el presidente, aunque los dientes de todo el gabinete rechinaran de frustración. Pero cuando Margarita Rios Farjat dejó el SAT al ser electa como ministra a la Suprema Corte, los momios favorecían la entrada de la tabasqueña, Rosalinda López, quien despachaba ya como operdora del órgano fiscalizador. Hermana del exgobernador de Tabasco, Adán Augusto López, y esposa del gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón -ambos lopezobradoristas. En el mundo de los fiscalistas se daba por hecho que la paisana del presidente sería la nueva titular del SAT. Pero el inquilino de Palacio Nacional debió sopesar con prudencia el significado de que la promoción de la tabasqueña fuera interpretada como un acto de amiguismo que casi rayara en nepotismo. Y la razón le ganó al corazón. Pero el presidente López Obrador no bajó la guardia y si Ríos Farjat fue irreductible como jefa del SAT, dura y sin concesiones, la obligación era preservar esa mano dura en una instancia clave en la cruzada nacional contra la corrupción. La evasión es uno de los rostros favoritos de la corrupción. Por eso decidió promover a Raquel Buenrostro. Porque tipificada como la Dama de Hierro de la Cuarta Transformación, el mensaje sería claro: No Mercy. O dicho en castellano, “Nada de Perdón”. Se fue una dura, pero llega una más dura. Con las reformas fiscales en puerta, que incluyen una profunda supervisión sobre los contribuyentes cuyos gastos en tarjetas de crédito -por ejemplo- serán cotejados con ingresos, obligabaron a confirmar en el SAT a alguien irreductible. Y Buenrostro era ese rostro. Y si a eso le sumamos que el SAT se constituye a la par de la Unidad de Inteligencia Financiera en la dupla que rastrea las rutas de los dineros, los públicos y los privados, la pareja no podía estar más acoplada. Santiago Nieto, el Hombre de Hierro, apoyándose en Raquel Buenrostro, la Dama de Hierro, serán la pinza que hará estremecer a quienes evaden sus obligaciones fiscales o desvían los fondos públicos para fines de enriquecimiento personal. Sobrarán quienes digan que la dupla Buenrostro-Nieto será la dupla del terror dentro de la Cuarta Transformación y podrían tener razón. Pero la respuesta es tan simple como quien nada debe, nada teme.