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22 de Junio del 2018

Que El Bronco elija cirujano

Pese a que Jaime "El Bronco" Rodríguez es un delincuente sentenciado, aparecerá en la boleta presidencial del 1 de julio
El colmo del cinismo político en México es que toleremos que un delincuente electoral –ya sentenciado- sea aceptado como candidato presidencial en la boleta electoral 2018. Y ese es hoy el caso de Jaime “El Bronco” Rodríguez, quien fue encontrado culpable de triangular recursos y emplear a 572 funcionarios públicos de su gobierno para recabar las firmas que le dieran su candidatura independiente a la presidencia. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó la sentencia y le aplicó al aspirante presidencial una multa de 739 mil pesos. Un muy pobre castigo, si se considera que en los 157 documentos revelados por Código Magenta el 28 de marzo, se demostraba el lavado de 15 millones de pesos, desviados hacia particulares que se prestaron como falsos donantes que pagaron los gastos del Bronco en el levantamiento de sus firmas. Tan cuestionado castigo, que apenas equivale al 5 por ciento del dinero triangulado. Si ese es “el castigo”, pues ya existe el permiso para que sin pudor de destape el gasto de todas las campañas. La multa por esos actos ilegales no alcanzan a cubrir ni el IVA de lo desviado. Pero lo más preocupante es que ya declarado culpable, los tiempos jurídicos no se empaten para sacar al Bronco-delincuente de la boleta, dejando a México y a sus árbitros electorales miserablemente exhibidos. Y que frente a la ilegibilidad evidente, sentenciada, los responsables de calificar y sancionar las elecciones se concreten a patearle el balón al Congreso de Nuevo León. ¿Y la Fepade? ¿Y la PGR? ¿Y el SAT? Los legisladores locales deberán dictaminar la sanción por el desvío de los dineros, pagados de los impuestos de los nuevoleoneses, a los 572 funcionarios que en días laborales le recolectaron firmas a su jefe, el gobernador. Pero si alarma el hecho de que un delincuente consumado aparezca en la boleta entre los candidatos presidenciales, mas preocupa que ese mismo delincuente busque regresar a su silla como gobernador, en un estado tan emblemático como Nuevo León. ¿Aceptarán los capitanes de empresa, el Congreso, los líderes sociales y la ciudadanía, que su líder y el manejador de los dineros públicos, sea alguien a quien ya se le sorprendió desviando ilegalmente esos recursos, para cumplir caprichos personales? Si ese uso indebido del tiempo de 572 funcionarios, más el blanqueo de 15 millones de pesos es lo que se le detecta en la primera revisión, ¿que otros expedientes como esos existirán en los casi tres años que El Bronco lleva en el poder? Si la campaña presidencial de El Bronco se fincó en la ocurrencia de que había que “mocharles la mano” a los que roben del Erario Público, es hora de preguntarle al candidato-ponente si ya seleccionó el cirujano y el hospital donde le harán su cirugía que merece. Por lo pronto frente a esos flagrantes actos ilegales cobra distinta lectura la visita que el gobernador interino Manuel González hiciera a Los Pinos, en donde se entrevistó con el presidente Enrique Peña Nieto. No es común que un mandatario reciba a un interino, que se supone que en 10 días dejará de serlo, para tomarse ambos la foto sonrientes y con el apretón de manos. Quizás sea una muy clara señal de que lo que en su momento se pactó con El Bronco para que fuera a la boleta a quitarle votos a “ya saben quien”, rodó por los suelos como consecuencia de sus crímenes electorales, tan sucios que enlodan hoy la elección presidencial.