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30 de Mayo del 2018

Bronco delincuente

Al Bronco le reparó el caballo. Y está a punto de mandarlo al suelo, porque se sintió jinete presidencial cuando apenas era el payaso comparsa del rodeo electoral
Al Bronco le reparó el caballo. Y está a punto de mandarlo al suelo, porque se sintió jinete presidencial cuando apenas era el payaso comparsa del rodeo electoral. La sentencia del Instituto Nacional Electoral (INE) acusando a Jaime Rodríguez de presuntos ilícitos por el uso indebido de recursos humanos y económicos en la recolección de firmas para la candidatura independiente, lo tienen contra la pared. Una buena hay que anotarle a Lorenzo Córdoba y sus consejeros, quienes no bajaron la guardia cuando el Trife validó a contrapelo la candidatura del gobernador con licencia de Nuevo León, a pesar de documentarle miles firmas falsas. Pero las investigaciones documentales de Código Magenta exhibiendo los 157 documentos que prueban el presunto lavado de 17 millones de pesos, aunado a la investigación del Grupo Reforma sobre la identificación de las empresas con las que triangularon esos recursos, no dejaron lugar a dudas. Y el expediente de lo que se presume lavado de dinero, delincuencia organizada y delitos fiscales operados por el candidato independiente, ya están en poder de cuatro instancias: la Fepade, la PGR, el SAT y el Trife. Será difícil para El Bronco librarla sin pagar un precio. Y peor para la democracia mexicana será el aceptar que un delincuente electoral aparezca ensuciando la boleta presidencial del primero de julio. Para unos, el golpe al candidato independiente se veía venir desde que se le detectaron los coqueteos hacia Andrés Manuel López Obrador. Fichado por el establishment para ser kamikaze contra el candidato de Morena, El Bronco fue incapaz de remontar más allá de tres puntos en las preferencias electorales. Su ignorancia, mezclada con sus estúpidas ocurrencias lo descarrilaron y lo instalaroncomo el bufón de la elección. El payaso barrilero del rodeo. Pero traidor como lo es, buscó acercarse a “ya saben quien”, cuando dijo hace unos días que él había votado por López Obrador en 2012 y que ahora lo volvería a hacer.Craso error. De inmediato se encendieron las alarmas y se puso sobre la mesa la amenaza permanente de su descalificación, ratificando lo que el INE evaluó a detalle y turnó a las instancias con la autoridad para disparar el gatillo. Hoy El Bronco enfrenta el dilema de continuar o no en la contienda presidencial. Porque frente a las nuevas y adversas circunstancias, lo mejor que podría hacer es regresar de inmediato a Nuevo León, a rescatar su fuero como gobernador. Con eso Jaime Rodríguez evadiría cualquier intento de vincularlo a proceso, en caso de que una de las cuatro instancias lo encuentre culpable en uno de los múltiples delitos de los que se le acusan. Su fuero lo protegería. Porque si El Bronco espera ese veredicto desde su actual posición de candidato y se le vincula a proceso, su regreso a la gubernatura se vuelve imposible. Sin retorno viable, en Nuevo León tendrían que convocarse a nuevas elecciones, considerando que todavía no se cumple la mitad de su período para que el Congreso tenga la facultad de designar a un gobernador sustituto por lo que resta del sexenio. Para quienes manejan el poder político y el económico en aquella entidad norteña, la mejor salida sería convocar a nuevas elecciones. Primero, porque eliminarían a un gobernador que ya es la vergüenza nacional por sus pobres resultados. Y segundo, porque alinearían cada seis años las elecciones de gobernador con la presidencial. ¿Cómo saldrá de esta el frustrado presidente mocha-manos y confiscador de Banamex?