1 de diciembre 2021

18 de noviembre 2021

¡Que alguien me explique!

Biden y Trudeau van hoy por todo

Los tres mandatarios de Estados Unidos, México y Canadá inician hoy lo que es su primera reunión cumbre para tratar los delicados temas trilaterales; lo cierto es que la agenda estará llena de zonas de conflicto que exigirán definiciones

Por Ramón Alberto Garza

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Los tres mandatarios de Estados Unidos (Biden), México (AMLO) y Canadá (Trudeau) inician hoy lo que es su primera reunión cumbre para tratar los delicados temas trilaterales.

Por más que se intente vender como un cónclave de buena voluntad, lo cierto es que la agenda estará llena de zonas de conflicto que exigirán definiciones.

Los que van hoy, por todo, son el presidente norteamericano Joe Biden y el primer ministro canadiense Justin Trudeau. Y no es para menos. Ambos están urgidos de resultados que les eleven sus niveles de aprobación. Analicemos.

De los tres dignatarios que se verán en la Casa Blanca, el que tiene el mayor apoyo en las encuestas de su país es Andrés Manuel López Obrador. Aterriza en el Potomac con una aprobación cercana al 65 por ciento. Es, por mucho, el más popular del cónclave.

Popularidad adquirida con bonos del bienestar, apoyos a adultos mayores, becas para jóvenes sin oportunidades, pero también es cierto que lo que perciben los mexicanos educados tiene un abismo con lo que perciben las mayorías de desposeídos que apoyan a su filantrópico presidente.

Biden, en cambio, se gastó su bono democrático del arranque de su gobierno en una pésima salida de Afganistán, la débil reconversión de la pandemia, los frágiles e insuficientes acuerdos económicos para la recuperación y sus erráticas políticas migratorias.

El resultado es que, lo que era un esperanzador rescate de la dignidad de la Casa Blanca tras el golpista y arrebatado final de la Era Trump, tiene una desaprobación del 51 por ciento. Biden se debilita por días.

Nada diferente a lo que sucede en Canadá con Trudeau, quien era la esperanza joven, la mejor apuesta política del mundo libre y el también llamado primer mandatario de la era Instagram.

Su debut sensacional, con espectaculares manejos de su imagen en las redes sociales, colapsó de súbito este año, en medio de denuncias de corrupción y escándalos por un supuesto racismo al emplear en su juventud disfraces de personajes de color. Su popularidad de alcance global se  desplomó.

Sus niveles de aprobación entre los canadienses apenas alcanzan hoy el 30 por ciento -menos de la mitad de los que tiene López Obrador entre los mexicanos- y el nivel abierto de desaprobación de Trudeau sobrepasa los 60 puntos.

Por eso decimos que Biden y Trudeau van a apostar su resto frente a un López Obrador que -entendible o no- verá cómo en la mesa de la diplomacia las demandas mayores serán para México.

Comenzarán por exigir a México que se proteja con más vigor la cadena de suministros y que los conflictos laborales, políticos, sociales o incluso con el crimen organizado, no bloqueen en nuestro país el libre tránsito de las mercancías, sin las cuales cientos de empresas norteamericanas y canadienses dejarían de operar.

¿Pueden Estados Unidos y Canadá confiar en que, a pesar de la ausencia del Estado de Derecho, sus plantas ensambladoras y maquiladoras, su producción incluida, serán defendidas y respetadas?

Vendrá luego el reclamo natural de las violaciones al T-MEC entre los tres países. Todos tienen expediente sujeto a revisión, pero en el caso de México, la contrarreforma energética y sus multimillonarias apuestas en territorio azteca serán el tema obligado para intentar frenar un colapso en las inversiones, amparadas bajo las reglas de la Reforma Energética aprobada en el sexenio de Peña Nieto.

Como tercer punto, sin duda con tanto peso como el primero, definirá sobre la mesa de qué lado juegan México y Canadá en la confrontación tecnológica y económica que Estados Unidos libra con China. La implementación de la tecnología 5G para acelerar el internet de las cosas será crucial.

¿Aparecerán los apellidos Ebrard y Slim como los principales promotores de convertir a China en el factor de equilibrio comercial, financiero y tecnológico con los Estados Unidos?

Vendrá, sin duda, el reclamo de la inacción del gobierno de la Cuarta Transformación en el combate al crimen organizado. Existe hartazgo sobre la impunidad con la que operan los cárteles, la política amistosa hacia algún cártel en especial y la apatía del gobierno mexicano para frenar la producción de fentanilo, la droga sintética que con precursores de China mata a unos 93 mil norteamericanos al año. La más letal.

¿Será suficiente el regalo de la captura de la esposa de “El Mencho” en la víspera del cónclave? ¿Se pactará su extradición? ¿Sinaloa continuará como el cártel protegido?

Por supuesto que se someterán a largos debates las políticas de migración que comenzaron con las marchas de centroamericanos y se agravaron con el éxodo haitiano por México hacia los Estados Unidos. Si no se fijan ya los cimientos de una estrategia trilateral, lo que viene será incontrolable.

¿Mantendrá México su costoso muro humano llamado Guardia Nacional, sufragado por el Erario nacional, custodiando la frontera del Suchiate?

Y como cierre de empatía con el resto del planeta, el debate de las políticas del cambio climático en las que México tiene tan poca fe, como que su gobierno promueve el regreso del carbón, el combustóleo y otros energéticos contaminantes, como su punta de lanza para el futuro.

Por eso decimos que, aunque no hay duda de que el presidente López Obrador se sentará hoy a la mesa con la ventaja de sus enormes simpatías populares en México, no duden que el presidente Biden y el ministro Trudeau intentarán aprovechar este, su primer encuentro, para recuperar -a costa del mandatario mexicano- algo de su popularidad perdida.

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