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09 de Julio del 2018

Beatriz, sí; Osorio, no

¿Merece ser Osorio Chong el priista de más alto rango en un gobierno de oposición, cuando fue el artífice de llevar este gobierno a ser el más sangriento?
Después de que hizo su berrinche porque no fue seleccionado candidato del PRI a la presidencia, a Miguel Ángel Osorio Chong le dieron como premio de consolación una candidatura plurinominal al Senado. Más aún, para sacarlo de su depresión por tampoco ser ni el nuevo presidente del PRI, ni el coordinador de la campaña presidencial, lo instalaron como el coordinador de la campaña de senadores de su partido. Y como en todo encargo que se le dio a lo largo del sexenio peñista, Osorio Chong presentó malas cuentas. Ya contados los plurinominales, la bancada tricolor en el próximo senado será la más raquítica de la historia del PRI. Apenas 14 curules en la Cámara Alta, pluris incluidos. Y bajo esa óptica, muchos priistas de peso se cuestionan si un secretario de Gobernación, de tan triste memoria, tiene los logros para ser el líder de esa muy limitada fracción tricolor. ¿Merece ser Osorio Chong el priista de más alto rango en un gobierno de oposición, cuando fue el artífice de llevar este gobierno a ser el más sangriento, por encima aún del de Felipe Calderón? ¿Es digno de ese liderazgo senatorial quien con su política de intrigas, peleó como si fueran oposición dentro del Gabinete con Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Jesús Murillo Karam, Raúl Cervantes, el general Salvador Cienfuegos y el almirante Vidal Francisco Soberón, entre otros? ¿Ese es el premio que le darían a quien como secretario de Gobernación fue incapaz de olfatear ni la debacle tricolor en las elecciones estatales del 2016, ni la catástrofe priista en la presidencial 2018? Si a Osorio Chong le encargaron las campañas de senadores y solo pudo rendir cuentas de siete victorias –más allá de los pluris- ¿merece que le cuelguen el cencerro para ser el líder de la manada? Quizás por eso, dentro de lo que queda del priismo, crece la corriente por hacer de Beatriz Paredes Rangel la líder de la raquítica bancada tricolor en San Lázaro. Sin discusión una de las mujeres brillantes de la política en México, con un bien ganado respeto no solo entre sus correligionarios priistas, sino también con la oposición, la política tlaxcalteca tiene sobradísimas credenciales. De origen político progresista, siempre cerca de las ideas sociales que serán el eje del nuevo gobierno lópez-obradorista, Paredes Rangel tiene la estatura para, en las limitadas condiciones que se vivirán, pueda inducir  agendas y alcanzar acuerdos. Ya fue gobernadora de su natal Tlaxcala, diputada local, federal y Senadora. Embajadora en Cuba y Brasil, subsecretaria en Gobernación y Reforma Agraria, además de secretaria y presidenta nacional del PRI. Como dirigente tricolor rindió los mejores frutos en la elección del 2009, a mitad del sexenio de Felipe Calderón, en donde reinstaló al PRI como la primera fuerza política con casi 13 millones de votos, tres millones más de los que logró el PAN como partido en el poder. Fue cuando el PRI acumuló 131 diputaciones adicionales, para alcanzar las 237, recuperando con sus aliados el control del Congreso que habían perdido en la elección presidencial del 2006, en la que el Efecto Madrazo lo  relegó al tercer lugar. Por eso los tricolores de verdad prefieren que una priista como Beatriz Paredes, quien siempre entregó los mejores resultados a su partido, se imponga sobre un Osorio Chong, calificado dentro de los círculos tricolores como un oscuro operador, actuando siempre bajo agenda propia. Por cierto, ¿alguien de verdad sabe qué camiseta vistió en el Mundial Presidencial 2018 el ex secretario de Gobernación? Adivinen.