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18 de Octubre del 2018

El Arca de la Alianza

La iglesia brasileña conocida como Pare de Sufrir prepara un magno evento en México que no es más que un abierto engaño. ¿Por qué las autoridades mexicanas, la Segob y el SAT, no han hecho nada para evitar que miles de mexicanos sean embaucados?
¡Mexicanos y mexicanas, regocijémonos! El próximo domingo 21 de octubre nuestro país vivirá una experiencia más sacudidora que el triunfo de la Cuarta Transformación. El Arca de la Alianza será exhibida en México. Y su presencia no solo bendecirá al país entero, sino que santificará y curará de sus males a todos los que asistan a verla. Nos enteramos del inminente prodigio, gracias a un informercial pagado por los brasileños de Pare de Sufrir, transmitido por la televisión abierta para embaucar a mexicanos en necesidad física o espiritual. Pero antes de analizar esta abierta tomada de pelo, que ni la Secretaría de Gobernación detiene aunque por Ley está obligada a hacerlo, entendamos primero que es la llamada Arca de la Alianza. De acuerdo a los escritos bíblicos, el Arca de la Alianza es un cofre de madera fina, recubierta en oro, presumiblemente construido para resguardar las tablas de los Diez Mandamientos que Dios le habría dictado a Moisés en el Monte Sinaí. Ese cofre sagrado fue venerado por los hebreos en un Tabernáculo, hasta que el Rey Salomón construyó el primer templo donde fue depositado. Solo salía de ese resguardo para procesiones religiosas o campañas militares. Hay quienes sostienen que el Arca de la Alianza fue destruída en uno de los tantos saqueos a los templos de Jerusalén. Otros dicen que Los Caballero Templarios la custodiaron itinerantemente, para ser protegida lo mismo en Francia que en Egipto o en sitios mas remotos de África. El hecho es que, como tal, el Arca de la Alianza no existe. Pero aquellos funcionarios de Gobernación que autorizan los anuncios televisivos, permiten que a millones de mexicanos de fe ciega se les haga creer que ese cofre “original” será exhibido en un gran sitio de espectáculos de la Ciudad de México. Y transmiten imágenes en infomerciales pagados, en “tiempos muertos” de la televisión privada, para decir que el Arca de la Alianza ya hizo miles de milagros en Brasil y que ahora viene a hacerlos en México. ¿Qué acaso la Secretaría de Gobernación no es responsable de sancionar que los anuncios no engañen, al igual que vigilar que los cultos religiosos se mantengan con respeto y libertad dentro de los templos? Estamos frente a un acto de monumental charlatanería, que no pasa la mínima prueba de veracidad. Pero por razones que desconocemos -aunque tal vez las intuimos- los burócratas de Bucareli se hacen que la Virgen les habla y con su tolerancia o complicidad avalan el engaño. ¿Cuántos miles de mexicanos entrarán “gratuitamente” al recinto elegido para depositar a los pies de esa falsa Arca de la Alianza lo poco que tienen en sus bolsillos? ¿No existe remordimiento, ni de los “promotores” ni del complaciente gobierno, de la explotación que hacen de hombres, mujeres, ancianos y niños, que en enfermedad, falta de empleo o perdida de un ser querido, se les vende no un acto de fe u oración, sino un maquinado y malintencionado engaño? Y al lado de Gobernación, ¿dónde está el SAT que indague si los “donativos” que los brasileños levantan con su charlatanería en México pagan impuestos? ¿Sabemos en qué país terminan depositados? El saqueo fundado en la buena fe, la inocencia e incluso la ignorancia de los mexicanos no es nuevo. Tiene años tolerándose sin recato alguno. Pero eso de publicitar los milagros del Arca de la Alianza, es tan falso como aceptar -por simple acto de fe- que el pasado primero de julio el PRI arrasó en la elección presidencial. Eso, con Arca o sin Alianza, sí habría sido un milagro. ¡Aleluya!