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09 de Mayo del 2018

Anaya vs Romo

¿Por qué Ricardo Anaya no se ha deslindado del argumento de que López Obrador llamó corrupto a Alfonso Romo en su libro sobre el Fobaproa?
Alfonso Romo es el empresario más cercano a Andrés Manuel López Obrador. El regiomontano es su hombre de enlace y estrategia en la campaña presidencial 2018. La cercanía de Romo con el candidato de Morena se fue tejiendo en los últimos ocho años. No fue una relación de conveniencia. Se gestó desde las preocupaciones comunes sobre la agenda política nacional. Antes, el empresario fue clave en la llegada de Vicente Fox a Los Pinos. Pero cuando en 2005 el primer presidente panista intentó desaforar al entonces jefe de Gobierno, buscando truncar su candidatura presidencial 2006, Romo confrontó a su amigo de Los Pinos. El eje de la disputa fue que Romo, sin entonces conocer a López Obrador, publicó un editorial en distintos periódicos nacionales censurando la intentona de desafuero y llamando a la cordura. Si se le quiere derrotar que sea en las urnas, sentenciaba el empresario. Fox montó en cólera y le reclamó a Romo. Y sus colegas empresarios, sus pares, comenzaron a ver al regiomontano como una rara avis. No comprendían la  defensa de uno de los suyos a quien desde entonces llamaban “Un peligro para México”. Pasaron cuatro años de aquella defensa, y en el 2010 Romo y López Obrador se sentaron por primera vez a la mesa. Dante Delgado fue el enlace. Y a partir de entonces el trato frecuente y la coincidencia de pensamiento los unió en la cruzada política. Primero en 2012 y ahora en 2018. Por eso sacudió el ataque que en el primer debate presidencial lanzó Ricardo Anaya a López Obrador, acusándolo de reclutar a Romo como su asesor, cuando el candidato de Morena presuntamente lo calificó de corrupto en uno de sus libros. Incluso el candidato de Al Frente por México identificó el presunto ataque en la página 33 del libro “Fobaproa: Expediente Abierto”. López Obrador ignoró el ataque. No quería distraer el escaso tiempo, ni en esa ni en otras aclaraciones. Pero cuando Carlos Loret recordó en Tercer Grado “la corrupción de Romo”, el tema se instaló como trend topic de campaña. Sobre todo porque se daba en el momento en que un sector del empresariado y López Obrador se enfrascaban en un agrio y frontal debate. Por eso Alfonso Romo salió a el lunes a desmentir -en entrevista con Azuzena Uresti de Milenio TV- lo dicho por Ricardo Anaya en el primer debate presidencial. Porque López Obrador jamás acusa al empresario regiomontano de corrupto en su libro. Ni siquiera en la página 33. Ese fue un engaño, un embuste. Y eso habla muy mal de la seriedad del discurso de Anaya. Y aquí solo existen dos posibles explicaciones. O el candidato de Al Frente por México no leyó ni el libro, ni la página 33 y lo embarcaron en falso, o con toda la mala intención el Joven Maravilla intentó sorprender al electorado con un fake news, en un intento por descalificar a uno de los muy pocos empresarios que dan la cara por su rival de Morena. Sea cual fuere la respuesta, el hecho daña la integridad del candidato de Al Frente por México. Y muestra que su filosofía de que el fin justifica los medios. Será interesante ver si Anaya acepta el reto de Romo. Si le demuestra que López Obrador lo llamó corrupto, el empresario ya dijo que se retira de la campaña de Morena. Pero si el que falseó la información fue el candidato de Al Frente por México ¿renunciara por mentiroso y difamador?