FACEBOOK

VISTAS
07 de Junio del 2019

AMLO: Plan B

¿Qué va a pasar el día después de que el gobierno de Donald Trump imponga un arancel de 5 por ciento a todas las exportaciones mexicanas? La administración de Andrés Manuel López Obrador necesita un Plan B en caso de que el enfoque de conciliación no funcione
Dicen que la esperanza es lo último que muere. Y sin duda, bajo esa hipótesis, el presidente Andrés López Obrador continúa con la mano extendida frente a las agresiones de su colega norteamericano, Donald Trump. Su anunciada marcha por la dignidad y en favor de la amistad con el pueblo de los Estados Unidos, convocada para el sábado en Tijuana, luce como la última ofensiva pacifista del gobierno de la Cuarta Transformación. Los negociadores mexicanos saben que el presidente Trump no las trae consigo. Ni sus más incondicionales republicanos ni los líderes empresariales norteamericanos le apoyan su capricho de aplicar aranceles como represalia por la inmigración centroamericana que cruza por México. Pero como decía Ho-Chi-Minh, si aspiras a lo mejor, tienes que prepararte para lo peor. Y aquí la pregunta obligada es si existe un Plan B para detonarse a partir del próximo lunes, cuando presuntamente entrarían en vigor los aranceles del 5 por ciento a las exportaciones mexicanas. ¿Cuál sería una justificación válida que abriera la puerta para que México aplicara aranceles “espejo” del 5 por ciento a todas las importaciones que nuestro país hace de productos norteamericanos? La más sólida que se nos ocurre es la de amenazar –como lo hizo Trump usando la migración- de que si el gobierno de los Estados Unidos no frena el tráfico de armas que pasa por su frontera hacia México, entrarán en vigor aranceles contra las importaciones norteamericanas. Porque ese contrabando, ignorado o despreciado, es el que pone desde una pistola o un rifle hasta armamento muy sofisticado y poderoso en manos del crimen organizado, que baña de sangre a México desde hace más de 12 años. Si para Trump los migrantes centroamericanos que usan como trampolín a México para ingresar a los Estados Unidos son una amenaza para su seguridad, no hay manera de que se rechace que las armas que pasan por su permeable frontera norteamericana hacia México sean también una amenaza a nuestra seguridad. Hay quienes demandan que hay que ser más atrevidos. Y que se le proponga a Trump construir conjuntamente su famoso muro, pero en la frontera entre México y Centroamérica. Serían solo mil 140 kilómetros de muro con Guatemala y Belice, contra tres mil 150 kilómetros si se levantara en la frontera entre Estados Unidos y México. Casi una tercera parte del costo. Pero esa propuesta está cuesta arriba, cuando México se viene pronunciando por una política migratoria humanitaria. Sería compartir créditos en la locura con Trump. Lo que no puede suceder es que despunte el próximo lunes con la mala noticia de que entran en vigor los aranceles contra México y desde acá no exista respuesta proporcional al daño que eso nos causaría. Suficiente tiempo ya le dio el presidente López Obrador al iracundo Trump para recapacitar sobre los efectos de tan drástica medida. Qué bueno que el sábado se marche por la dignidad y en favor de la amistad. Pero si el lunes se insiste en la agresión, el anuncio que se haga debe ser para darse a respetar. Y eso pasa por tener listo un Plan B, una respuesta proporcional al daño que se busca infringir contra México. Por lo pronto, dejamos en el aire una pregunta que nadie pone sobre la mesa del debate, pero que es por demás pertinente. Y en medio de esta amenaza de guerra comercial decretada desde la Casa Blanca, ¿en dónde está el posicionamiento de la Organización Mundial del Comercio, que debería de condenar y sancionar la imposición de aranceles como medida política y no económica? ¿Acaso le temen a la reacción de Trump?