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12 de Octubre del 2018

AMLO y la resistencia

En la elección de 2006 y de 2012 participaron grupos políticos y empresariales que cabildearon abiertamente en contra de Andrés Manuel López Obrador
Aún no toma posesión como presidente de México y Andrés Manuel López Obrador ya enfrenta las fuerzas de una resistencia que se confabula para atacar, desacreditar y descarrilar la llamada Cuarta Transformación. Son empresarios, políticos y personajes de medios de comunicación en desgracia, que unieron ya voluntades e intercambiaron dineros, para hacerle frente a lo que temen como una amenaza a sus intereses. Son algunos hombres de negocios de los que atacaban ferozmente a López Obrador y cabildeaban a favor de Meade o de Anaya. Algunos de los mismos que aparecieron un día después de la victoria morenista en un video elogiando al presidente electo. Son también algunos barones de la comunicación que en la agonía de una crisis financiera por la que atraviesan sus medios tradicionales -prensa, la radio y la televisión-  rentaron ya su política editorial al mejor postor,  buscando así garantizar su sobrevivencia. Son otros nuevos personajes fachada, financiados por políticos en desgracia, que ya salieron a la compra de medios de comunicación, sobre todo digitales, para sumarse a esa resistencia. Son políticos con grandes chequeras de dineros oscuros, que buscan impunidad y fuero. Algunos que en campaña le entregaron a López Obrador el capital político que no utilizaron en sus fallidas candidaturas, y que ahora como modernos Caballos de Troyaintentan servir como agentes dobles. Son algún partido y su ex candidato a la presidencia,  que ya también se alquilaron para cerrar la dupla político-mediática que fabrique las declaraciones, los análisis y los editoriales suficientes para darle credibilidad al proceso de desacreditación. El operativo de La Resistencia a la Cuarta Transformación es ya una guerra por la puerta de atrás, en la que por desgracia también están montados algunos detractores verde olivo, que ven en López Obrador una fuerza disruptiva que les sacudirá el status quo. Y al igual que lo hicieron en la campaña presidencial, algunos de los empresarios de los que hoy le hacen caravanas al presidente electo pero que conspiran para apuñalarlo en las sombras, se reunieron para pasarse la charola. Reunieron el capital que estiman suficiente para mantener viva una resistencia que vaya ganando adeptos y se venda como “el frente de la verdad”. Una de sus primeras estrategias es la de dividir al equipo lopezobradorista, sembrando intrigas y dudas entre el círculo cercano, buscando difundir que existen hondas divisiones que estallarán antes de la toma de posesión del primero de diciembre. Que si Alfonso Romo está confrontado con Julio Scherer, que si Marcelo Ebrard está haciendo un plan de seguridad paralelo a espaldas de Alfonso Durazo, que si Olga Sánchez Cordero no se halla ni con Scherer ni con Durazo. La estrategia es repetir una narrativa, entre influenciadores políticos, empresariales y mediáticos, para que a vuelta de repetirse se convierta en “verdad de la calle”. Bien harían esos conspiradores de La Resistencia en reflexionar que en la era de las redes sociales ya no es lo mismo que aquellos días de la voz del amo, en los que alguien decidía lo que se leía en prensa o se veía en radio y televisión. Y mejor harían los hombres del presidente electo en parar las antenas, para que no se cumplan las profecías de que debutaremos con un gabinete fracturado. Cuidado con caer en la trampa y sucumbir ante quienes hablan por la espalda, no de frente. El reto de sacar adelante a México es descomunal. Y todavía faltan 50 días para el cruce de la banda. A resistir.