FACEBOOK

VISTAS
02 de Julio del 2018

AMLO, histórico

Ganó AMLO. Sin embargo, la sorpresa fue la enorme dignidad y la civilidad con la que José Antonio Meade y Ricardo Anaya salieron a reconocer su derrota
La sorpresa es que sí hubo sorpresa. Y esa no fue que Andrés Manuel López Obrador ganara indiscutiblemente  la elección presidencial. Solo aquellos que se negaban a ver lo inevitable se sorprendieron. La sorpresa fue la enorme dignidad y la civilidad con la que José Antonio Meade y Ricardo Anaya salieron a reconocer no solo su derrota, sino la victoria del candidato de Morena, con nombre y apellido, horas antes de que el INE diera sus resultados preliminares. Y es que no existía espacio para la duda. El margen del 53.8 por ciento para López Obrador, 31 puntos por encima de cualquiera de sus contrincantes, impedía cualquier manipulación. La victoria fue aplastante. Pero por encima de toda consideración, los mexicanos exhibimos anoche ante el mundo una madurez democrática nunca vista en nuestro país. Sobre todo si se considera que el candidato ganador es antagónico al partido en el poder. GANÓ Andrés Manuel López Obrador, quien por su sensibilidad para detectar el clamor popular, pero sobre todo por su perseverancia de volver por un tercer intento, despachará a partir del primero de diciembre en Los Pinos. GANÓ el ahora presidente electo con un discurso de reconciliación en la victoria, sin triunfalismos, digno de un estadista, con humildad, dando certidumbres, construyendo una transición en la estabilidad. PERDIERON los candidatos y los partidos que fallaron en medir el nivel del hartazgo social frente a la inseguridad, la corrupción y la impunidad. Los que desde grupos incestuosos, tricolores o azules, se asfixiaron en su irrealidad. GANARON los electores mexicanos, que masivamente se volcaron a las urnas con niveles históricos de votaciones –un 64 por ciento- y con incidentes muy menores, exhibiendo una contienda limpia, de clase mundial. PERDIERON quienes apostaban que el nivel de polarización de la elección presidencial acabaría con violencia y desestabilización, aplazando la certidumbre de los resultados por días o quizás semanas. GANÓ Morena, que a solo cuatro años de su creación, arrasa en la Ciudad de México, Tabasco, Morelos y  Chiapas y pelea cerradamente Veracruz y Puebla, lo que podría llevar a ese partido a gobernar 32 millones de mexicanos en los Estados. PERDIÓ el PRI, que como partido en el poder termina en tercer lugar, igual que hace seis años acabó el PAN de Calderón, salvando una honra marginal con una solitaria victoria en Yucatán. PIERDE también el PAN, cuyos despojos del torbellino absolutista llamado Ricardo Anaya obligará a iniciar desde hoy, hoy, hoy, su reconstrucción desde los escombros, por aquellos que en su momento lo abandonaron. GANÓ Morena legislativa, que entre 127 y 142 diputados será la primera fuerza en la Cámara de Diputados y entre 48 y 54 senadores también será también puntera en la Cámara de Senadores. PERDIERON el PRI y el PAN, que juntos no igualan ni los diputados ni los senadores que tendrá Morena. Las alianzas serán cruciales para equilibrar poderes. GANÓ el presidente Enrique Peña Nieto quien demostró, en los hechos, que desde el gobierno no se fraguó la llamada “elección de Estado” que tantos pregonaban y temían. Y así se lo reconoció en su discurso el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. PERDIERON los dirigentes, del PRI y del PAN, quienes en su soberbia se dedicaron a disputarse el segundo lugar, rechazando sin la menor humildad una alianza que pudo ser competitiva. Y GANÓ el INE, con Lorenzo Córdova al frente, y a pesar de los cuestionamientos pre-electorales,demostró que pudo operar unas elecciones presidenciales sin mayores contratiempos,con resultados del PREP en tiempo. ¡Enhorabuena, México!