27 de enero 2022

14 de diciembre 2021

¡Que alguien me explique!

Amarga Navidad de cuchillos largos

Si el inquilino de Palacio Nacional insiste en aplicar la política de “dejar hacer, dejar pasar”, podría gestarse una trágica noche de cuchillos largos hacia el interior de su círculo íntimo

Por Ramón Alberto Garza

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Una de las exigencias de todo líder es la de saber mantener a raya a su círculo íntimo.

Eso significa impedir la canibalización entre sus hombres y mujeres más cercanos, evitando intrigas palaciegas o golpes bajos por intereses políticos o personales.

Al final del día, si se falla en controlar los daños hacia adentro de los cercanos, cualquier denuncia o descalificación acaba por dañar al proyecto como un todo.

Y eso es precisamente lo que está sucediendo en el gobierno de la Cuarta Transformación, en el que al menos hasta ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador se ve pasivo frente a los golpes entre algunos de sus más cercanos.

La última insidia proviene de la Fiscalía General de la República, desde donde se filtra que el abogado Juan Collado, preso desde hace dos años por presuntos delitos de lavado de dinero, estaría por recuperar su libertad en los próximos días.

Lo que se asoma es que se le otorgaría un Criterio de Oportunidad -similar al que se le concedió a Emilio Lozoya o a Alonso Ancira- a cambio de que denuncie a presuntos despachos de abogados que habrían intentado extorsionarlo.

La intención última sería ligar a esos despachos a Julio Scherer, quien fuera el Consejero Jurídico de la Presidencia y hombre de todas las confianzas del presidente López Obrador.

Lo curioso es que, esa presunta promoción, venga del fiscal Alejandro Gertz Manero, quien está bajo el fuego abierto por sus múltiples conflictos de interés en el manejo de asuntos personales de los que siempre debió excusarse.

El mismo que aplicando esa manoseada figura del Criterio de Oportunidad tiene inconcluso el vergonzoso caso de Emilio Lozoya y también el de Alonso Ancira, extraditado, liberado y autoexiliado en San Antonio, sin cumplir con lo prometido para que se le liberara.

Pero este es solo el último episodio de ires y venires en los que se pretende poner sobre la mesa la integridad de cuatro personajes cercanos al presidente: Alejandro Gertz Manero, Santiago Nieto, Julio Scherer y Olga Sánchez Cordero.

No son poca cosa. Se trata nada menos que del Fiscal General de la República, por quien pasan todos los delicados expedientes judiciales; del ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, con decenas de investigaciones y expedientes abiertos, al momento en que fue forzado a dejar el cargo; del ex Consejero Jurídico de la Presidencia, amigo y confidente del inquilino de Palacio Nacional, y de la otrora Secretaria de Gobernación en la primera mitad del sexenio.

Por una razón o por otra, con información cierta o falsa, manejando incluso medias verdades, el presidente López Obrador fue presa de algunas de esas intrigas palaciegas, que por desgracia dejó correr o al menos no las atajó en su momento.

El hecho es que cuatro personajes con información más que delicada, privilegiada, están o los están poniendo en franca confrontación, subiéndose o subiéndolos a un cuadrilátero, en una disputa que podría tener consecuencias impredecibles para el gobierno de la Cuarta Transformación.

Si el presidente López Obrador continúa con su política de “yo no meto las manos” y deja correr las disputas entre los cercanos a Palacio Nacional, eso impactará en la línea de flotación de su gobierno.

Si así operan los cercanos, lo que tendría que ser un frente impenetrable, imaginen cómo está el resto del elenco.

Esa política presidencial de oficialmente no meter las manos la viene aplicando en Morena, en donde las disputas intestinas entre las distintas tribus que pelean sin réferi de por medio, tienen desarticulado al llamado Partido en el Poder.

El mismo presidente López Obrador recuerda, una y otra vez en su conferencia mañanera, aquella máxima de “Calumnia, que al final algo de tizne queda”.

Si el inquilino de Palacio Nacional insiste en aplicar la política de “dejar hacer, dejar pasar”, podría gestarse una trágica noche de cuchillos largos hacia el interior de su círculo íntimo.

Y eso solo acarrearía una muy Amarga Navidad para su gobierno de la Cuarta Transformación.

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