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05 de Noviembre del 2019

La Conspiración

Los detractores de la 4T en el Ejército, los medios y la clase política se están moviendo en Washington para promover una conspiración que coloca a AMLO al centro de una trama que involucra a Nicolás Maduro y a Vladimir Putin.
Aquellos que se sienten descubiertos por las denuncias presidenciales de un posible golpe de Estado comienzan a maniobrar en Washington para buscar ayuda. Tienen la ilusión de que, como sucedió en 1911 con el general Victoriano Huerta, los buenos oficios del gobierno norteamericano serían cruciales. Como lo fueron en la Decena Trágica con la alianza que el militar golpista hizo con el entonces embajador de Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson. Ese fue el eje conspirador. Por eso quienes promueven desde un ala militar inconforme, desde algunos medios de comunicación y desde el manejo manipulado de redes digitales suscritos por “La Resistencia”, ya hicieron llegar sus mensajes tanto a la Casa Blanca como al Capitolio. Aprovecharon la visita del presidente electo de Argentina, el peronista Alberto Fernández, para justificar el trazo de toda una conspiración internacional en la que México y su gobierno serían punta de lanza. Su teoría es que existe todo un bien armado plan de desestabilización para América Latina, que sería coordinado por el premier ruso Vladimir Putin y por el presidente venezolano Nicolás Maduro. Los articuladores de este plan, dicen los que difunden esa conspiración, no son personajes del gabinete de la Cuarta Transformación, sino personalidades clave de Morena que hoy no simpatizan necesariamente con las pilíticas del presidente Andrés Manuel López Obrador. Ubican como articulador central de esta conspiración al presidente Maduro. Y la intención es crear nuevas alianzas continentales en el terreno del petroleo. Buscarían en concreto que el triángulo político entre OPEP, Venezuela y México culminara con un reacomodo de las fichas globales mas importantes de los energéticos, como viene intentándose desde hace hace tres décadas. Sobre todo cuando Pemex, la paraestatal mexicana del petroleo, pasa por un momento critic que la tiene al borde de la quiebra. La teoría conspiratorial desde la derecha es alentada por el discurso que acaba de pronunciar el presidente Maduro en Cuba, en la clausura del Foro Antiimperialista contra el Neoliberalismo. En su discurso, Maduro dijo que existe un frente “que se levanta brillante en el horizonte de América Latina: es el Frente Progresista, encabezado por dos líderes que van a jugar un papel determinate en los próximos años: el presidente de México López Obrador y el presidente de Argentina, Alberto Fernández”. El presidente venezonalo fue enfático al decir que es “un frente progresista, de avanzada, antineoliberal. Así lo veo yo. Un Frente Progresista que va a jugar un papel clave de articulación de la nueva union de América Latina y el Caribe. México, Argentina, son dos grandes países. Uruguay es un frente progresista. Hermanos, aliados, que tienen sus propias características”. Aquellos que sostienen esta teoría de la conspiración también están difundiendo un twit del general Barry McCaffrey, un prestigiado general retirado de cuatro estrellas, quien durante la administración del presidente Bill Clinton se convirtió en el Czar de las Drogas en América Latina. McCaffrey lanzó el 22 de octubre pasado una seria advertencia al presidente Donald Trump sobre su estrategia hacia México y Canadá. “México y Canadá son los dos mayores países en la Tierra para la seguridad económica de los Estados Unidos. Trump insulta a Canadá. Trata de aislar a México. Si México se vuelve un estado fallido, la seguridad nacional de los Estados Unidos estará en peligro. Cero liderazgo de Estados Unidos en este asunto crucial”. No estaría por demás que en una de sus mañaneras, el presidente López Obrador confirmara o desmintiera el Frente Progesista Antiimperialista. Así, de una vez por todas, se desarticularía lo que por debajo de la mesa se vende como una conspiración que amerita un golpe de Estado.