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21 de Enero del 2019

Víctimas o delincuentes

¿Justifica la pobreza un delito? La tragedia de Tlahuelilpan pone a debate esa pregunta
Si 89 personas mueren calcinadas en cualquier lado sería una tragedia sin discusión… pero en México nada es tan sencillo. Lo que pasó en Tlahuelilpan, Hidalgo, mantiene a todo mundo confrontado entre si son víctimas o delincuentes Por un lado, hay quienes creen firmemente que todas las personas que murieron lo merecían simplemente porque estaban robando. El argumento es que ellos se lo buscaron, porque los ladrones merecen morir… a menos que roben por necesidad. Quienes defienden a los pobladores de Tlahuelilpan que estaban robando gasolina de los ductos aseguran que la culpa es del abandono y la falta de oportunidades. Es decir que las más de 800 personas que se congregaron alrededor del ducto, estaban robando porque son pobres. Pero de los 84 municipios que hay en Hidalgo, el más marginado es Huehuetla… le siguen otros 59 hasta llegar a Tlahuelilpan, que ocupa el lugar 60 en marginación. De acuerdo con Proceso, en Tlahuelilpan son comunes las congestión vehiculares, pues desde hace al menos dos años el combustible barato permitió tener más autos. Entonces la culpa es del gobierno, no por el abandono si no, por el encubrimiento. Según reportes de Pemex en 2017 las tomas clandestinas para el robo de combustible en la región sumaban ya las 600. Las cifras de la petrolera revelan que el año pasado tan solo en Tlahuelilpan se reportaron 38 tomas clandestinas y nueve incidentes. Los pobladores aseguran que la toma donde sucedió la explosión estaba abierta desde hace dos años. Y que nadie hizo nada. Sin embargo, el día de la explosión, elementos del Ejército alertaron a los pobladores sobre el evidente peligro de lo que estaban haciendo. Ellos tampoco hicieron nada. Incluso días antes de la tragedia, pobladores Santa Ana Ahuehuepan, municipio cercano a Tlahuelilpan, amenazaron con linchar a tres elementos del Ejército que realizaban un operativo para combatir el huachicoleo. El alcalde de Tlahuelilpan recalca que su pueblo no es de huachicoleros y que quienes estaban en la toma clandestina fueron solo por gasolina pues tenían días sin conseguir combustible para sus actividades diarias. De acuerdo con un reportaje de Proceso en Tlahuelilpan los delitos de robo de auto y a casas habitación están a la baja, pues los delincuentes cambiaron de giro: hoy se dedican al robo de combustible. En el lugar de la explosión, se encontraron recipientes de todos tamaños, desde garrafas de galón hasta bidones de 40 litros, que pueden costar hasta 2 mil pesos. Es incuestionable que la muerte de casi un centenar de personas es una tragedia, pero lo que sí se cuestiona es si la necesidad y la pobreza justifican un delito.