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27 de Mayo del 2019

Todo para Pemex

Mientras el gobierno aún resiente el mensaje de Germán Martínez de que la austeridad pone en riesgo la operación de la administración federal, Pemex es premiado con exenciones fiscales y recursos para proyectos como la refinería de Dos Bocas
¿Cuál es el precio de salvar a Pemex? La política fiscal de la administración de Andrés Manuel López Obrador depende de esta pregunta. Mientras el sector público está inmerso en una dinámica de austeridad draconiana, la empresa más importante del país recibe exenciones de impuestos, la asignación de recursos para proyectos estratégicos como la refinería de Dos Bocas y la promesa presidencial de que no habrá despidos. De acuerdo a un documento que la firma petrolera hizo llegar a la agencia Bloomberg, Pemex recibirá un apoyo fiscal de 138,700 millones de pesos en 2020 y 2021. La cifra equivale al 74 por ciento de lo que el gobierno federal recaudó de IEPS a gasolinas y diésel en el 2018. La compañía, que cuenta con una deuda financiera de 106 mil millones de dólares, tiene asignada una calificación crediticia de grado de inversión que sólo está un nivel por encima de los bonos basura. De hecho, Moody’s argumenta que si no fuera por el respaldo del gobierno federal, la petrolera tendría una calificación equivalente a la de los bonos de Petróleos de Venezuela. El Presidente López Obrador está consciente de la advertencia de que una rebaja en la calificación crediticia de Pemex tendría un impacto en los bonos de deuda soberana. “Hasta 2021 estaremos apoyando, respaldando, fortaleciendo a Pemex. Una vez que se consolide, en 22, 23 y 24, Pemex empieza a apoyar y se convierte en palanca del desarrollo nacional”, fueron sus palabras en un evento en la refinería Antonio M. Amor Ríos en Jilotepec, Estado de México. Sin embargo, el apoyo a Pemex contrasta con el recorte al gasto público que se ha impuesto desde la Secretaría de Hacienda sobre la mayoría de las dependencias federales. La renuncia de Germán Martínez como director del IMSS puso de relieve que los efectos de la austeridad son resentidos en mayor grado en el sector salud, donde miles de empleados públicos han sido despedidos. Carlos Urzúa, el titular de la Secretaría de Hacienda, ha dicho públicamente que los ahorros por las medidas de austeridad serán destinadas a Pemex. La burocracia de la petrolera paraestatal tiene las mejores prestaciones laborales del sector público, lo cual queda de manifiesto en los estados financieros de la compañía: el pasivo por las pensiones de los trabajadores petroleros rebasa los 56 mil millones de dólares. Esto representa el mayor componente de la deuda de Pemex, que es la empresa del sector energético más endeudada del mundo. Por otro lado, la reorientación del gasto público también tiene el objetivo de financiar proyectos estratégicos de Pemex como la refinería de Dos Bocas, cuya licitación fue declarada desierta. Debido a que las firmas privadas Techint, KBR y Bechtel no realizaron ofertas que cumplieran con el presupuesto contemplado (8 mil millones de dólares), el gobierno federal anunció que la obra sería asignada directamente a Pemex. La Secretaría de Energía, Rocío Nahle asegura que ya se separaron 50 mil millones de pesos del presupuesto federal para este propósito. Un estudio del Instituto MExicano del Petróleo que fue publicado en diciembre advirtió que el costo del proyecto podría ser de hasta 14,700 millones de dólares. Las medidas de austeridad no sólo representan una política fiscal restrictiva que tiene efectos nocivos para el crecimiento económico, sino que, en palabras de Germán Martínez, ponen en riesgo la operación del gobierno e impiden garantizar un piso mínimo de seguridad social. A pesar de ello, Pemex parece ser el gran beneficiario de la 4T.