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16 de Octubre del 2020

Tlatlaya y Ayotzinapa, los dos puntos negros de Cienfuegos

El común denominador de la gestión del ex secretario de la Sedena fue la defensa a ultranza de la tropa frente a procesos civiles que investigaron masacres como Tlatlaya o Ayotzinapa
La gestión del General Salvador Cienfuegos como secretario de la Defensa Nacional (Sedena) se caracterizó por mantener un halo de hermetismo en torno a la actuación de las Fuerzas Armadas en sus enfrentamientos con civiles. A pesar de que el gobierno federal y la Fiscalía General de la República han emprendido esfuerzos de política pública para el esclarecimiento de eventos como la masacre de Tlatlaya y la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, el papel del Ejército no ha quedado debidamente aclarado. Diversas organizaciones de la sociedad civil argumentan que el General Cienfuegos jugó un papel fundamental para aislar a miembros del Ejército de procesos legales de tribunales civiles. Como se recordará, la madrugada del 30 de junio de 2014, un total de 22 civiles fueron acribillados por miembros de las fuerzas armadas, en una bodega ubicada en San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya, en el Estado de México. En aquella ocasión, la versión oficial de los militares del 102 Batallón de Infantería fue que se encontraban realizando labores de reconocimiento en la carretera Federal Número 2, cuando al llegar al sitio fueron agredidos por los civiles. Sin embargo, una mujer sobreviviente acusó que fueron ellos los que atacaron a los hombres mientras dormían, incluso la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reportó que el ataque había durado entre cinco y 10 minutos, lo que indicaba que los sujetos se habían rendido rápidamente. Con todo eso y en reiteradas ocasiones, el general Cienfuegos se atuvo a la versión oficial. Finalmente, ocho militares fueron detenidos por su presunta participación en los hechos, aunque después quedaron en libertad, en mayo de 2016, siendo hasta el año pasado que un juez ordenó la recaptura de siete de los implicados. AYOTZINAPA, CASO SIN RESOLVER La gota que derramó el vaso fue la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en circunstancias extrañas, donde se reportó la participación de elementos del 27 Batallón de Infantería, quienes reportaron sólo haber seguido las protestas a la distancia, aunque al final, todo haya terminado en desgracia. A pesar de que familiares de las víctimas acusaron directamente a miembros de las Fuerzas Armadas, de haber sido partícipes de su desaparición y haber rendido falsas declaraciones, el general Cienfuegos mantuvo su postura inamovible. “No me queda claro ni puedo permitir que interroguen a mis soldados que no cometieron hasta ahorita ningún delito, ¿qué quieren saber?, ¿qué sabían los soldados?, está todo declarado”, llegó a expresar en entrevistas televisivas. El actual fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, anunció el pasado 26 de septiembre que por estos hechos fueron liberadas 70 órdenes de aprehensión por delincuencia organizada, desaparición forzada y tortura, entre marzo y septiembre de este año, mismas en las que se hallan algunas para miembros del Ejército mexicano. Por ahora, el general Cienfuegos se encuentra detenido en los Estados Unidos, a la espera de ser vinculado a proceso por nexos con el crimen organizado, específicamente con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.