FACEBOOK

VISTAS
17 de Junio del 2020

Tensión en Palacio Nacional: AMLO no está escuchando a Arturo Herrera

La 4T desapareció décadas de influencia de la Secretaría de Hacienda en menos de dos años. Como resultado, altos funcionarios del gabinete económico están filtrando su malestar a la prensa internacional. “Hay una crisis de confianza en este gobierno, desde el punto de vista político”, dijo uno de ellos.
La declaración pasó desapercibida. Un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda le dijo a un medio internacional que “hay una crisis de confianza en este gobierno, desde el punto de vista político”. Habló sobre la posibilidad de una salida de capitales sin precedentes en caso de que Pemex arrastre a México a perder el grado de inversión. Esto pone de relieve la tensión entre el presidente y su equipo económico. También refleja cómo la 4T ha desaparecido décadas de influencia de la Secretaría de Hacienda en menos de dos años. Desde el sexenio de Miguel de la Madrid, el gabinete económico marcó el rumbo político del país: se pasó de los economistas de la UNAM, a los del ITAM, a los del Colegio de México. Sin embargo, en la 4T se quebró la dominancia de Hacienda. El equipo económico original quedó desarmado: Gerardo Esquivel salió a Banco de México, Carlos Urzúa se convirtió en un intelectual crítico del gobierno y Arturo Herrera intenta adaptarse a la nueva normalidad. La política económica del Colegio de México, que buscaba neutralizar el enfoque liberal del ITAM a través de una nueva política fiscal expansiva, quedó enterrada. Los trabajos académicos de expansión de la deuda y el gasto público de Esquivel y Urzúa nunca fueron implementados y quedaron relegados por una política dictada desde Palacio Nacional, que le apuesta a la noción más ortodoxa de la austeridad. Un thatcherismo de izquierda. La pregunta es si la declaración emitida esta semana representa el primer signo público de inconformidad de un equipo que es cada vez menos escuchado en Palacio Nacional. En público y en privado, los altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda reconocen que la austeridad es el primer factor que explica la profundidad de la recesión. JP Morgan espera que el PIB se contraiga 10.5 por ciento en 2020. A pesar de ello, la directriz presidencial es la de recortar el gasto de la burocracia y priorizar proyectos de infraestructura estratégicos que incluso han sido cuestionados desde la Secretaría de Hacienda. Al inicio del sexenio, algunos críticos del presidente estaban preocupados porque el equipo de economistas del Colegio de México podría representar una puerta de acceso al grupo BBVA y a su presidente en México, el ex secretario de Hacienda Jaime Serra Puche, cuyo mecenazgo del alma máter de Urzúa, Esquivel y Herrera es ampliamente conocido. Ahora, la preocupación es distinta: un presidente que no escucha a su equipo económico. Las cifras son contundentes: 12 millones de personas dejaron la fuerza laboral en abril y, de acuerdo a la OCDE, la recesión podría prolongarse hasta 2021 si hay una segunda ola de contagio. Y eso no es todo. La desconexión entre Palacio Nacional y la Secretaría de Hacienda, aunada al agresivo recorte al gasto de la burocracia, ha derivado en el desmantelamiento funcional de una de las agencias regulatorias más importantes del sistema financiero mexicano, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Desde la renuncia de Adalberto Palma, han crecido las versiones de que la CNBV entró en modo avión. La debacle, llega en el peor momento posible: Fitch advierte sobre un aumento considerable del riesgo de cartera vencida para el sistema bancario mexicano. Lo peor que podría pasarle al gobierno de López Obrador es que la crisis económica se convierta también en una crisis financiera. Particularmente si el gabinete económico ha perdido peso en la toma de decisiones en Palacio Nacional. Arturo Herrera es el primer secretario de Hacienda de bajo perfil en décadas. Al menos desde el sexenio de De la Madrid, el titular de Hacienda siempre fue considerable un personaje presidenciable, o cuando menos, políticamente determinante. No es el caso de la 4T: el “economista” más importante se llama Andrés Manuel López Obrador.