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28 de Mayo del 2020

¿Quién se queda con Morena?

El ala moderada del partido acusa a Alfonso Ramírez Cuéllar de emprender una ofensiva ilegal para instalar una estructura nacional de nuevas dirigencias municipales y estatales que definan candidaturas afines al presidente provisional de Morena en las elecciones de 2021.
El 26 de febrero, una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación reconoció a Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente temporal de Morena. La deliberación del máximo tribunal en materia electoral terminó con una larga disputa legal para suceder a Yeidckol Polevnsky en la dirigencia nacional del partido en el poder. Sin embargo, el conflicto político por el control de Morena no quedó resuelto. Ahora, el ala moderada del partido acusa a Ramírez Cuéllar de querer extender su mandato a través de la imposición de nuevas dirigencias nacionales, estatales y municipales afines al presidente provisional de Morena. Alejandro Rojas Díaz Durán, aspirante a la presidencia del partido, sostiene que la gestión de Ramírez Cuéllar está limitada a organizar tres encestas abiertas para elegir a los dirigentes del partido. Dado que la coyuntura del Covid-19 vuelve impossible la convocatoria de asambleas distritales o de un congreso nacional, Rojas Díaz Durán argumenta que cualquier actividad de la dirigencia provisional ajena a la organización de las encuestas debe ser considerada ilegal. En el fondo, la disputa por la dirigencia nacional de Morena está vinculada a la designación de candidatos para el proceso electoral intermedio de 2021. “Van a designar a sus incondicionales como delegados municipales y distritales como una avanzada, para sacar ventaja territorial y después imponerlos por un dedazo como candidatos a los cargos de elección popular en las elecciones federales y locales del 2021”, acusó Alejandro Rojas Díaz Durán, un político cercano al senador Ricardo Monreal y ex secretario de Turismo en la administración de Marcelo Ebrard en la Ciudad de México. La división al interior de Morena puede entenderse en tres niveles: el conflicto por las estructuras locales que definirán las candidaturas de 2021, el antagonismo político y mediático entre los aspirantes a la presidencia del partido y el litigio de sus agendas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Además de Rojas Díaz Durán, Mario Delgado, Bertha Luján y Yeidckol Polevnsky han expresado públicamente su intención por contender a la presidencia e Morena. Hasta ahora, no existe un consenso entre estas figuras para definir las reglas del juego de la “primaria” del partido en el poder, que en última instancia definirá las candidaturas de 2021 y el sesgo ideológico de Morena. El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido al margen de la vida interna del partido, emulando el principio de sana distancia practicado por el gobierno de Ernesto Zedillo a finales de la década de los noventa. A pesar de ello, Morena no es ajeno a la injerencia de miembros del gabinete, funcionarios públicos, diputados o senadores afines a la 4T. Quienes acusan una ofensiva de Ramírez Cuéllar para transformar la estructura del partido a nivel nacional insisten en que se denunciará a los funcionarios que manejan programas sociales de la Secretaría de Bienestar que sean incluidos en las listas de candidaturas a puestos de elección popular. El futuro del partido que lidera las encuestas en trece de catorce estados en donde habrá elecciones a la gubernatura en 2021 sigue en el aire. En el corto plazo, figuras cercanas a la dirigencia nacional esperan que se alargue la disputa en tribunales. Alejandro Rojas Díaz Durán comunicó que impugnará ante el TEPJF la “doble función” del presidente provisional, Alfonso Ramírez Cuéllar, ya que, argumenta, no puede ser juez y parte en la definición de la estructura nacional del partido.