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28 de Septiembre del 2020

El SAT pone en la mira a los grandes contribuyentes

La oficina que dirige Raquel Buenrostro ha elevado la recaudación secundaria 144.7 por ciento en los primeros ocho meses del año en relación al mismo periodo de 2019.
El Servicio de Administración Tributaria de la administración de Andrés Manuel López Obrador ha centrado sus esfuerzos de recaudación en las empresas más grandes del país. De acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda, los grandes contribuyentes, que representan el 0.02 por ciento de los agentes económicos que pagan impuesto sobre la renta en México, aportan el 51 por ciento de los ingresos tributarios del gobierno federal. La oficina que dirige Raquel Buenrostro ha elevado la recaudación secundaria (cobro de impuestos a través de fiscalización, no de declaraciones voluntarias) en 144.7 por ciento en los primeros ocho meses del año en relación al mismo periodo de 2019, según un cálculo realizado por el periódico Reforma con base en información del SAT. La cifra representa el 11 por ciento de la recaudación primaria del gobierno federal (2,037.5 billones de pesos), que ha caído 6.7 por ciento en términos reales en el periodo referido. La iniciativa privada ha denunciado en público y privado la agresividad con la que el SAT y la Procuraduría Fiscal de la Federación han incrementado la intensidad del escrutinio en el pago de impuestos. La Coparmex ha etiquetado el cambio de la política recaudatoria del Estado mexicano como “terrorismo fiscal”. Este mes, la Barra Internacional de Abogados, una organización no gubernamental basada en Londres, envió una carta al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, en la que denunció el presunto acoso del gobierno contra firmas de abogados fiscalistas y de asesoría contable. El documento refiere que el gobierno incluso ha realizado amenazas de índole penal contra los profesionales que asesoran a clientes que son objeto de escrutinio de las autoridades recaudatorias. El gobierno de López Obrador ha emprendido una cruzada revisionista de los pendientes fiscales de las empresas más relevantes del país. Destaca el caso de BBVA, Walmart y FEMSA, que han pagado en conjunto alrededor de 35 mil millones de pesos en impuestos atrasados.