21 de mayo 2022

11 de mayo 2022

Política

¿Quién falló en el colapso de la Línea 12?

Las irregularidades y negligencias en torno al colapso de la Línea 12 siguen acumulándose. La firma noruega DNV refiere que la fiscalía de la Ciudad de México le negó el acceso a información clave del peritaje y que las autoridades no siguieron el manual de inspecciones elaborado por Carso

Por Redacción Magenta

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¿Qué pasó?

La firma noruega DNV refiere que la fiscalía de la Ciudad de México le negó el acceso a información clave del peritaje en torno al colapso de la Línea 12 y que las autoridades no siguieron el manual de inspecciones elaborado por Grupo Carso (Carso Infraestructura y Construcción -CICSA-).

¿Por qué importa?

Det Norske Veritas (DNV), la firma noruega contratada por el gobierno de Claudia Sheinbaum para realizar el peritaje de las causas del colapso de la obra, plantea una tesis documental de que atender las omisiones en el mantenimiento e inspección pudieron haber evitado la caída del tramo elevado.

El contexto:

  • Sheinbaum se ha referido al tercer peritaje de DNV como un estudio tendencioso y falso, condicionado por supuestos factores políticos.
  • La Jefa de Gobierno cambió radicalmente su postura sobre la empresa noruega al conocer el resultado del tercer peritaje. Hace un año, Sheinbaum reconocía a DNV como sinónimo de prestigio. Ahora, la acusa de ser parte de una conspiración para desacreditar a la 4T.

Los detalles:

  • Las irregularidades y negligencias en torno al colapso de la Línea 12 siguen acumulándose, pues de acuerdo con Reforma, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX le habría negado a DNV el acceso a los estudios de peritos oficiales que llevaron a cabo la investigación del incidente que cobró la vida de 26 personas.
  • Un documento con fecha del 30 de junio de 2021 refiere que la fiscal María de la Luz Alcántar -quien participó en la integración del expediente del desplome-, impidió a un integrante de la firma DNV acceder al Centro de Investigación e Innovación Tecnológica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), luego de que cuestionara la metodología forense aplicada por la dependencia.
  • “La persona autorizada (Raúl Avilés Atrián) para estar presente en las pruebas únicamente en calidad de observador se condujo de manera inadecuada, ya que pretendió cuestionar al personal de laboratorio, así como a los peritos, respecto de los métodos y formas en los que se desarrollaban los estudios”, se lee en el escrito dado a conocer por Reforma.
  • De igual manera, la fiscalía capitalina también limitó a DNV para que tuviera acceso a protocolos de prueba de la obra, procedimientos de limpieza, documentación fotográfica, corte, fractografía, metalografía y dureza de los materiales, así como a los estándares que habrían seguido los peritos a cargo de la investigación y sus consecuentes hallazgos.

El tercer peritaje de DNV dado a conocer el lunes por el diario español El País señaló que cuatro factores o “barreras” habrían hecho la diferencia en torno al desplome en la estación Olivos de la Línea 12 del Metro:

  • 1.- El diseño, el cual no se ciñó a lo estipulado en las especificaciones estadounidenses para la construcción de puentes, “un estándar de referencia en el mundo”.
  • 2.- La certificación de la obra por parte de un ente independiente, lo que trajo como consecuencia “una deficiente supervisión de la construcción”.
  • 3.- La instalación adecuada de los pernos, que de acuerdo con el reporte “comprometió la integridad de esta estructura”.
  • 4.- La falta de mantenimiento e inspecciones por parte de las tres administraciones de la CDMX (Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y Claudia Sheinbaum): “No hay reportes de mantenimiento de la estructura desde 2012 a 2019, a pesar de que existe un manual”.
  • En su reporte de 169 hojas, DNV detalló que el consorcio constructor (ICA-CICSA-Alstom) hizo entrega del manual de mantenimiento de la L12 al Sistema de Transporte Colectivo Metro, el 8 de julio de 2013, fecha en que se oficializó la entrega del proyecto.
  • “La obra debía ser inspeccionada periódicamente respecto a su nivel de deflexión (desviación), integridad de los miembros y de las soldaduras, en busca de una señal de daño o falla, respecto a su verticalidad, nivel de inflexión y evidencia de daño en las conexiones, es decir, soldadura o conexiones roscadas”.
  • El manual refiere la necesidad de supervisar el estado de las vigas cada dos años, además de llevar a cabo inspecciones de la integridad de los elementos de la estructura principal: trimestralmente en el primer año posterior a la conclusión de la obra, semestralmente el segundo año y anualmente en años subsecuentes.
  • “DNV no recibió datos de dichas inspecciones entre 2012 y 2019, y no parece que dichas inspecciones se hubieran realizado”, concluyó la firma noruega en la tercera fase de su evaluación.
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