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13 de Mayo del 2019

El Plan Nacional de Desarrollo de la 4T

El Plan Nacional de Desarrollo reitera la necesidad de hacer de valores como la honradez y la honestidad una forma de gobierno
En correspondencia con el Proyecto Alternativo de Nación, el pasado 30 de abril el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, hizo llegar a la cámara de diputados su Plan Nacional de Desarrollo, este plan presenta diferencias fundamentales respecto a los planes de los gobiernos neoliberales que vale mucho la pena analizar. Lo primero que salta a la vista es el discurso asequible y contundente del proyecto, su talante nacionalista y convicción progresista. Entre otros elementos se reitera la necesidad de hacer de valores como la honradez y la honestidad una forma de gobierno desde la convicción de la corrupción es el origen de la peor crisis social en la historia mexicana. El plan reitera que la prioridad de la política económica de la 4T es el bienestar de la población y para lograrlo se emprenderá un camino hacia el crecimiento con austeridad y sin corrupción, sin endeudamiento, con empleo y fortalecimiento al mercado interno pero también se dará el mayor impulso en la historia al agro, la investigación, la ciencia y la educación. Convicción del gobierno de la 4T es separar al poder económico de las decisiones políticas, para ello se asume con todas sus letras el papel del Estado como garante de la soberanía nacional, generador de políticas públicas coherentes y como articulador de los propósitos y anhelos nacionales. El crecimiento económico estará anclado a la igualdad sustantiva, el respeto a los pueblos originarios, la equidad social y la reorientación justa en el reparto de la riqueza. El compromiso específico es no dejar a nadie atrás ni a nadie afuera. En el Plan Nación de Desarrollo se hace énfasis una vez más en el Plan de Paz y Seguridad, ya debatido ampliamente, que incluye la creación de una estrategia permanente y cotidiana para abatir el índice delictivo, y pone especial énfasis la adopción de modelos de justicia transicional, la cultura de paz y la recuperación de la confianza en la autoridad. Otro elemento fundamental es el énfasis que se pone al nuevo modelo de seguridad pública haciendo énfasis en la prevención del delito, dignificar las cárceles, modificar la política de drogas avanzando hacia la legalización de algunas de ellas y sobre todo en la educación para prevenir las adicciones y cambiar el paradigma de seguridad nacional. Como decía al inicio lo más destacado de el Plan Nacional de Desarrollo es su profundo sentido patriótico, por primera vez en más de 30 años este no es un dictado de alguna hegemonía extranjera o del Fondo Monetario Internacional; tras la larga y oscura noche neoliberal México habrá de renacer gracias a los principios éticos y civilizatorios que se alojan en lo más profundo del tejido social, estos principios serán enarbolados y promovidos por la Cuarta Transformación Nacional. Por fin tenemos un gobierno que defiende la soberanía nacional y se compromete con brindar herramientas de democracia participativa.