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04 de Junio del 2019

Marcelo Ebrard, en el lobby

Si Donald Trump y Mike Pompeo están en Londres, ¿qué hace el canciller Marcelo Ebrard en Washington? Probablemente, lo que han hecho todos los gobiernos mexicanos en los últimos treinta años: cabildear
El nombre de Vic Fazio es prácticamente desconocido en México. Sin embargo, este ex congresista demócrata por el estado de California es uno de los actores clave en la relación bilateral con Estados Unidos: se trata de uno de los cabilderos estelares de Akin Gump, uno de los despachos contratados por el Consejo Coordinador Empresarial para ayudar al gobierno y a la iniciativa privada mexicana a navegar las turbulentas aguas de Washington en la era Trump. El rol de Fazio arroja luz sobre una pregunta que muchos se hacen México: ¿si Donald Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, están en Londres, qué hace en Washington el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard? Probablemente, lo que han hecho todos los gobiernos mexicano en los últimos treinta años: cabildear. México es el quinto país que más invierte en influencia política en Estados Unidos, de acuerdo a un estudio que la Sunlight Foundation publicó en 2014. Y eso era en la administración de Barack Obama. Ahora, con Trump en la Casa Blanca, la situación se ha vuelto más crítica. La semana pasada, el Presidente de Estados Unidos amenazó a México, vía Twitter, con un arancel generalizado de 5 por ciento a todas sus exportaciones. Desde entonces, el peso se ha depreciado 3.3 por ciento frente al dólar. La reacción mexicana llegó en dos niveles, el público y el privado. En la superficie, el Presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta a su homólogo estadounidense ofreciendo cooperación y “una bonita amistad”. Por otra parte, Marcelo Ebrard celebró una conferencia de prensa en Washington en la que dijo que México se negaba a ser considerado un tercer país seguro para la migración forzada. El mensaje del canciller también hizo énfasis en que las tarifas comprehenden una herramienta de presión inaceptable. Estas declaraciones hicieron eco de una situación inusual entre dos secretarios de Estado: el hecho de que una reunión cara a cara entre Ebrard y Pompeo tuvo que reagendarse en dos ocasiones. La animadversión de la administración de Donald Trump hacia México, considerada por más de un analista como una narrativa de política interna con fines electorales, ha orillado al gobierno mexicano a seguir una estrategia de negociación alternativa: un intenso cabildeo que busca ganar aliados en Washington. De acuerdo a un personaje cercano a la renegociación del TLCAN que fue entrevistado por la agencia Reuters, el sector privado mexicano ha identificado 250 aliados potenciales, de los cuáles más de 200 colaboran política o mediáticamente con los intereses de México en materia de libre comercio. Entre éstos se incluyen prominentes miembros de la industria financiera como el Presidente de JP Morgan, Jamie Dimon; el Presidente de Blackstone, Stephen Schwarzman; y el Presidente de KKR, Henry Kravis. Las principales asociaciones empresariales de Estados Unidos ya se han pronunciado públicamente en contra de la amenaza arancelaria del Presidente Trump. El 31 de mayo, el portal Político publicó una columna intitulada “K Street lamenta las tarifas de Trump en contra de México”. Ahí se reporta lo que dijo Neil Bradley, el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el grupo de cabildeo más influyente en ese país: “Imponer tarifas en bienes mexicanos es precisamente la medida equivocada”. También se cita a Jay Timmons, el director de la Asociación Nacional de Manufactureros: “Combinar asuntos complicados como el comercio, las tarifas y la inmigración crea una bomba Molotov de política pública”. La Mesa Redonda de Negocios, otro grupo de presión empresarial, también advirtió sobre el riesgo que una escalada arancelaria supone para la ratificación del T-MEC en el Congreso. Esto no es nuevo. Las asociaciones empresariales estadounidenses han sido aliados naturales de México desde que se negoció el TLCAN en la década de los noventa. Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de California en San Diego, refiere que el cabildeo mexicano alcanzó su mayor expresión cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari planteó una zona de libre comercio para América del Norte. Desde entonces, México ha mantenido una añeja tradición de injerencia en el sistema político estadounidense mediante los canales abiertos por firmas como Akin Gump, en la que Vic Fazio representa a clientes como Amazon, AT&T, Cargill, Phillip Morris, y asociaciones de casinos y de la industria farmacéutica. La influencia de México en Estados Unidos tampoco es algo menor. La Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Mesa Redonda de Negocios gastaron cerca de 118 millones de dólares en gastos de cabildeo en 2018, de acuerdo al Center for Responsive Politics. Cabe destacar que gran parte de su agenda está centrada en mantener el status quo en la relación comercial con México, el principal socio de la economía americana. En abril de 2017, un grupo de empresarios mexicanos se reunieron en la mansión del gobernador de Texas, Greg Abbott, para discutir un plan para salvar al TLCAN. Según un reporte de Reuters, ahí nació la estrategia que plantea la no confrontación con el gobierno de Donald Trump. En cambio, se propuso resaltar los costos de una guerra comercial con México, considerando que este país es uno de los tres principales destinos de exportación de 31 estados de la Unión Americana. La idea de mantenerse al margen de un conflicto con la Casa Blanca no es exclusiva del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Moisés Kalach, quien fue representante del Consejo Coordinador Empresarial en la negociación del TLCAN, explica que el enfoque del ojo por ojo no iba a funcionar. “Coincidimos en que ni siquiera íbamos a subirnos al cuadrilátero”, dijo. El trabajo de la iniciativa privada mexicana fue complementado por el gobierno mexicano con la contratación de los despachos de cabildeo Playmaker Strategies y Kit Bond Strategies. Éste último es dirigido por un ex Senador republicano por el estado de Missouri que estuvo en el Congreso de 1987 hasta el 2011. Asimismo, la Secretaría de Economía contrató a un ejército de 18 personas de FTI Consulting, según un reporte del Departamento de Justicia que fue publicado originalmente por el diario Reforma en noviembre de 2017. Es decir, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, no está perdiendo su tiempo en Washington. Al contrario, está reforzando una poderosa red de intereses nacionales en Estados Unidos que, según el ex embajador Carlos Sada, está abocada a emular el influyente cabildeo de la comunidad judía en ese país.