21 de mayo 2022

4 de diciembre 2018

Política

Macro fraude en Nuevo León

Ésta es la historia de cómo se manipularon las elecciones en Nuevo León para proteger al gobernador y asegurar el lugar de Dante Delgado y Samuel García en el Senado

Por Rodrigo Carbajal

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¿Cómo explicar la crisis política que hoy vive Nuevo León, las acusaciones de traición entre miembros de un mismo partido, el conflicto en los tribunales electorales o el hecho de que un partido menor como Movimiento Ciudadano ganó las elecciones al Senado?

La respuesta está en el Pacto de Palacio de Cantera: un acuerdo político entre el Bronco, “Chefo” Salgado y el Grupo San Nicolás del PAN, algunas facciones del PRI y sus aliados de Morena, así como la dirigencia nacional de MC y su pupilo en el estado, Samuel García.

Todos con un objetivo común: manipular los resultados electorales para asegurar un tablero político que impidiera que el Congreso local tuviera los 28 votos necesarios para enjuiciar al Bronco y nombrar un gobernador sustituto.

Ésta es la trama que desnuda cómo se hace política en Nuevo León y cómo es que los resultados electorales se pactan tras bambalinas

Primer Acto: la estructura del fraude

La manipulación electoral no habría sido posible sin el ejército de operadores del Bronco y de Chefo que fungieron como representantes de casillas y como sus suplentes.

El Grupo San Nicolás se apoderó de los nombramientos en el PAN, mientras que el PRI, Morena y MC tuvieron que recurrir a un “servicio externo” de operadores ante la falta de estructura propia. De hecho, Samuel García modificó a la mayoría de sus representantes dos días antes de la elección; y el PRI que solo tenía el 30 por ciento de su estructura lista, tuvo que contratar los servicios de una empresa privada para organizar este tema.

Segundo Acto: el pacto

Con las piezas de la estructura colocadas en todos los partidos,  Jaime Rodríguez citó en su despacho a Felipe de Jesús Cantú, candidato del PAN a la alcaldía de Monterrey; así como a Pedro Garza, candidato albiazul en Guadalupe y a Miguel Treviño, el independiente que iba a competir en San Pedro.

Ahí se pactó el apoyo de la Bronco estructura a los tres candidatos. En las tres reuniones estuvo presente Chefo Salgado.

Tercer Acto: el fraude

Sucedió en el conteo de votos. Al principio, todo transcurrió con normalidad. Sin embargo, a las cuatro de la mañana el PREP dejó de avanzar. ¿Qué sucedió ahí? Hubo cambio de turno y entraron los suplentes  de los representantes de casillas. La mayoría eran gente de Chefo y de la Bronco estructura.

Cuarto Acto: el cambio de actas

Todas las encuestas de salida internas de los partidos indicaban la misma tendencia: el 1-2 para el PRI y el PAN en el Senado; las victorias del PRI en Monterrey; Guadalupe y San Pedro para el PAN.

Pero los resultados fueron opuestos: MC ganó en el Senado, el PAN ganó Monterrey y San Pedro fue para el independiente, Miguel Treviño.

Posteriormente, cuando se abrieron el 10 por ciento de los paquetes electorales, ningún resultado coincidía con las actas.  De ese tamaño fue el fraude.

Quinto Acto: se perdieron los paquetes

Ésta fue una elección en la que se perdieron al menos cien paquetes electorales. Curiosamente, se habrían perdido aquellos que no favorecían a los operadores del macro fraude.

El INE contabilizó que más del 30 por ciento de los paquetes rompieron la cadena de custodia: durante horas, no hubo vigilancia de urnas, votos y actas.

En política, las conspiraciones siempre plantean dos preguntas que ayudan a esclarecer los hechos: ¿Quién ganó y quién perdió?

¿Quién ganó?

En primer lugar, Movimiento Ciudadano: Samuel García llegó al Senado cuando su nivel de reconocimiento era apenas la mitad del de sus dos adversarios del PRI y el PAN. Su apuesta nunca fue ganar.

Además, esta victoria fue la diferencia para que el dirigente nacional de MC, Dante Delgado, alcanzara una senaduría plurinominal. Esto fue clave para que Delgado cabildeara con Morena no impugnar la elección de Nuevo León.

En segundo lugar, el Bronco: se quedó con la gubernatura, cuando su salida parecía inminente.  El pago fue la repartición de diputaciones a gente de Chefo en el PAN y a los operadores de Morena que fueron instrumentales para el macro fraude.

En tercer lugar, Chefo Salgado: frenó el avance de Víctor Fuentes y Alejandra Sada, cuya victoria en el Senado los habría vuelto una amenaza para la designación del candidato del PAN a la gubernatura en el 2021.

¿Quién perdió?

En primer lugar, Jorge Mendoza: el candidato del PRI que no llegó al Senado a pesar de que su partido ganó en los municipios más importantes del estado: Guadalupe, Apodaca, Escobedo, Juárez, Santiago y, posiblemente, Monterrey.

En segundo lugar, Rebeca Clouthier: la candidata del PAN a la alcaldía de San Pedro dijo abiertamente que su partido la traicionó para operar a favor de Miguel Treviño. Para muchos esto quedó demostrado en el hecho de que los candidatos del PAN en San Pedro que aspiraban a una diputación, Hernán Salinas y Luis Susarrey, obtuvieron el doble de votos que Clouthier aún y cuando eran mucho menos conocidos.

En tercer lugar, queda la incógnita de Adrián de la Garza: todas las encuestas indicaban que ganaría sobradamente la elección. Pero los resultados favorecieron a Felipe de Jesús, uno de los políticos involucrados en el macro fraude. Después de la intervención del Tribunal Electoral, la elección de Monterrey está en el aire.

¿Fue posible que se diera un fraude de esta naturaleza sin que las autoridades se dieran cuenta o fueran cómplices? La respuesta es no. Tanto la Sala Regional como la Sala Superior del TEPJF estuvieron a punto de cancelar la elección en los tres niveles de gobierno.

Pero no lo hicieron porque el golpe a la credibilidad de las instituciones habría sido permanente.

El macro fraude revela cómo se hace política en Nuevo León: con pactos inconfesables y simulación.

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