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09 de Enero del 2019

Los infiltrados de Pemex

Odebrecht, un presunto soborno de Altos Hornos de México, ejecutivos reuniéndose con miembros del Cártel de Sinaloa, abuso de información privilegiada y un general acusado de proteger a grupos que roban combustible. Estos son algunos de los escándalos que han marcado a Pemex en los últimos años. Ir contra el cártel del huachicol es ir contra todos estos intereses

Odebrecht, el juicio del Chapo y el cártel del huachicol. Los tres grandes escándalos del crimen organizado en México tienen un común denominador.

Éste es el General Brigadier Eduardo León Trauwitz, quién fue jefe de escoltas de Enrique Peña Nieto y después fue designado como  jefe de seguridad de Pemex.

Hoy es señalado  como uno de los mayores responsables del boom de la industria ilegal de robo de combustible al interior de la paraestatal.

La investigación de Trauwitz es emblemática porque exhibe que en Pemex la corrupción es la regla y no la excepción.

En el caso de este general no sólo se trata de la presunta protección a grupos que roban combustible. También se le asocia con el desvío de recursos públicos.

De acuerdo a la revista Proceso, Trauwitz gestionó un acuerdo para obtener 2,500 millones de pesos para la compra de aviones, helicópteros y vehículos terrestres para vigilar la red de ductos de Pemex.

Sin embargo, nunca acreditó cómo se utilizó ese dinero. La Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades por más de 94 millones de pesos.

Y ésta es apenas la punta del iceberg. La corrupción al interior de Pemex está en todos los niveles: desde los negocios de distribución de gasolina del sindicato de Carlos Romero Deschamps hasta conflictos de interés como el de Carlos Morales Gil, el ex director de Pemex Exploración y Producción que dejó su puesto para usar información privilegiada en su nuevo cargo como director de PetroBAL, la empresa de Alberto Bailléres que entonces preparaba su participación en las licitaciones de la reforma energética.

Es imposible hablar de corrupción en Pemex sin mencionar a su ex director, Emilio Lozoya, el infiltrado por excelencia.

Luis Alberto de Meneses Weyll, el ex CEO de Odebrecht en México, declaró ante los fiscales de Brasil y del Departamento de Justicia de Estados Unidos que Lozoya fue sobornado con 10.5 millones de dólares.

Las coimas habrían sido depositadas a través de una cuenta de una empresa fantasma montada en las Islas Vírgenes Británicas: Latin American Asian Capital Holding.

Pero eso no es todo. El mayor daño patrimonial a Pemex no está relacionado con el caso Odebrecht, sino en los vínculos de Emilio Lozoya con Grupo Acerero del Norte, de la familia Ancira.

Pemex le pagó 475 millones de dólares a Altos Hornos de México por una planta de fertilizantes que hoy es considerada chatarra. Fue una inversión con pérdida total.

Ahora, el INAI exige que se haga público ese contrato. Esto podría detonar un nuevo escándalo.

Hay tres indicios que conectan a Emilio Lozoya con Altos Hornos de México.

El primero. La bitácora de viajes de Pemex describe que durante la administración de Lozoya se realizaron 54 vuelos del helicóptero oficial a la torre de Grupo Acerero del Norte en Polanco.

El segundo. Lozoya designó a Arturo Henríquez Autrey como director de procura y abastecimiento de Pemex. La familia Autrey, junto con los Ancira, siguen dirigiendo Altos Hornos de México y son los principales accionistas de la compañía.

Y tercero. Quinto Elemento Lab publicó un reportaje en el que documenta que AHMSA pagó 3.7 millones de dólares a la misma cuenta de las Islas Vírgenes Británicas  que fue presuntamente montada por Odebrecht para pagar sobornos a favor de Emilio Lozoya.

Pemex no podía estar exento de la red de complicidades que se han puesto en evidencia en el juicio que se le sigue al Chapo Guzmán en la Corte del Distrito Este de Nueva York.

Vciente Zamabda Niebla, el operador financiero del Cártel de Sinaloa, dijo bajo juramento que en el 2007 se reunió con altos funcionarios del gobierno federal y con directivos de Pemex para discutir una estrategia para transportar 100 toneladas de cocaína en buques de la empresa productiva del Estado.

El testimonio del Vicentillo no debe tomarse a la ligera. Durante muchos años, el hijo del Mayo Zambada fue uno de los informantes estrella de la DEA; lo que significa que los nexos de Pemex con el crimen organizado podrían ser mejor entendidos desde Washington que desde la oficina del Presidente López Obrador.

El combate frontal al robo de combustible  no sólo toca los intereses del General León Trauwitz, sino de todos los infiltrados que han hecho de Pemex su negocio personal.

Eso incluiría a prácticamente todos los ex directores de la paraestatal de las últimas dos décadas, quiénes se convirtieron en contratistas de Pemex o asesores de lujo para las empresas energéticas privadas.

El conflicto de interés pasa por IEnova y Sempra Energy, de Carlos Ruiz Sacristán; por Adrián Lajous y Schlumberger; por Oro Negro, de Luis Ramírez Corzo; por Jesús Reyes Heroles González Garza y EnergeA, por Jacobs Engineering Group y Juan José Suárez Coppel; y por supuesto por Emilio Lozoya y OHL México.

Ésta es la realidad de Pemex. Bienvenidos.