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22 de Febrero del 2019

Los frentes abiertos de AMLO

AMLO no para el enfrentamiento. Cada día son más los frentes abiertos contra lo que el presidente desea cambiar del gobierno, para lograr el tan prometido cambio de régimen
Durante una entrevista en televisión nacional, el Doctor Lorenzo Meyer recordó que la teoría política nos dice que las acciones de gobierno deben seguir el orden del uno por uno. Es decir, concentrar toda la energía y maquinaria estatal en resolver un único asunto, y activar otros asuntos cuando el que está en curso se haya resuelto y sea momento de pasar al siguiente. Lo que sucede en la Cuarta Transformación rompe con lo planteado por Doctor Meyer. Parece que el gobierno federal lleva mucha prisa y mantiene distintos frentes abiertos al mismo tiempo, y no sólo eso, sino que ¡no para de abrir nuevos frentes!
  1. AMLO contra el propio gobierno.

Arrancado el primer mes de gobierno, el ejecutivo presentó la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, que plantea que nadie debe ganar más que el presidente. La nueva ley afecta a los sueldos de los altos funcionarios de gobierno, incluyendo a la cúpula del Poder Judicial. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró la ley como inconstitucional, por lo que hasta ahora no ha sido aplicada. Esto provocó una confrontación entre los poderes de la unión. Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, acusó a la SCJN de ser juez y parte. Mientras que AMLO no deja de declarar que los sueldos excesivos del Poder Judicial, son una ofensa para el pueblo de México. https://twitter.com/RicardoMonrealA/status/1071178192558411776

2. AMLO contra la figura presidencial.

Bajo la consigna de “no puede haber gobierno rico, con pueblo pobre”, López Obrador se ha empeñado en enfrentar la ostentosidad de la figura presidencial que hoy encabeza. Optó por decirle adiós al avión presidencial y próximamente también se despedirán de la flota aérea de lujo. También se eliminó el Estado Mayor Presidencial, que era un cuerpo armado de 8 mil personas, con la función de salvaguardar la seguridad del Presidente. Y también renunció a habitar la residencia de Los Pinos para transformarla en un espacio cultural.

3. AMLO contra el poder económico

La confianza se quebró desde el primer día de gobierno, cuando el presidente anunció la definitiva cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Esta decisión enfrentó a López Obrador con las cúpulas del poder económico que mantenían intereses en el proyecto. Desde la campaña presidencial, AMLO anunció su intención de divorciar el poder económico del poder político. Y la cancelación del NAICM fue calificada como una advertencia clarísima de que iba en serio. Ya superado el coraje, el Jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo, convocó a la crema y nata del empresariado mexicano para presentar el Consejo para el Fomento de la Inversión, el Empleo y el Desarrollo Económico. En el foro les planteó el reto de trabajar en conjunto con gobierno, empresas y sociedad civil organizada para crecer la cifra del PIB a 4% anual. Cifra que ha avanzado en promedio 2.4% anual desde el sexenio de Ernesto Zedillo. ¡Vaya reto! Además Romo compartió al empresariado que las prioridades para convertir a México en un “paraíso de inversión” sería la construcción del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el corredor transístmico y la renovación aeroportuaria del centro del país. Que son proyectos bandera del gobierno federal ampliamente cuestionados por los especialistas de la iniciativa privada. https://www.facebook.com/codigomagenta.com.mx/photos/pb.196705420663884.-2207520000.1550687688./846010012400085/?type=3&theater

4. AMLO contra la inseguridad.

Ya es visible la polémica amistad que se está gestando entre gobierno y militares. Durante la campaña presidencial, AMLO insistió en que, de resultar electo, los militares regresarían a los cuarteles. Esto dista de la realidad. El gobierno federal apuesta por los militares para frenar la inseguridad en el país y propone crear la Guardia Nacional. En resumidas cuentas se trata de la unión de la Policía Militar, Naval y Federal en un mando único. La principal preocupación está relacionada con el mando, si será civil o militar. Es decir, si el ejército asumiría el mando operativo, reclutamiento, adiestramiento, organización, equipamiento y despliegue de los efectivos. Anteriormente, este tema había enfrentado al presidente con distintos defensores de Derechos Humanos, políticos y sociedad civil. Hoy, la Guardia Nacional está siendo replanteada a como AMLO la diseñó. Aunque el proyecto del presidente ya había sido aprobado por la Cámara de Diputados, el Senado asumió su papel como contrapeso y cambió el orden de las cosas. Las fuerzas políticas llegaron a un acuerdo para modificar el dictamen que llegó a la cámara. Entre lo más significativo de la modificación, que ya fue votada y aprobada, es que el mando será ocupado por civiles y no por militares. El acuerdo ha sido altamente vitoreado tanto por el mismo gobierno, como por defensores de derechos humanos. Dentro del tema de seguridad, está ausente la discusión sobre qué política utilizar para combatir al narcotráfico. ¿Será que para este asunto el presidente sí está siguiendo la instrucción de Meyer de primero resolver a su favor la aprobación de la Guardia Nacional y segundo, atacar a los capos de la droga?, ¿O será que el narco es un negocio que corre tan profundo por las venas de México, que la confrontación es impensable?

5. AMLO contra la corrupción

Este enfrentamiento resulta el más obvio porque el presidente lo ha repetido hasta el cansancio. López Obrador describe a la corrupción como el cáncer al que se deben todos los males de México. La importancia de atacar este fenómeno llega al grado de que el discurso presidencial ha hecho énfasis en que los recursos recuperados por esta cruzada se utilizarán para financiar la lista de pensiones sociales de la Secretaría del Bienestar. El combate a la corrupción comenzó por las más importantes empresas productivas del estado, PEMEX y CFE. Con la primera comenzó con un enfrentamiento directo al combate del robo de combustible. El rescate a la empresa incluyó la inyección de 107 mil millones de pesos, medida que ha sido cuestionada. El enfrentamiento al huachicol ha puesto en tela de juicio a todos los niveles de la burocracia de PEMEX, y ha exhibido uno de los negocios ilegales más rentables. Claro, después del narcotráfico. Por otro lado, la corrupción en la CFE fue expuesta. Se acusó a las administraciones anteriores de de otorgar “contratos leoninos” a empresas ligadas con ex funcionarios públicos. En conferencia de prensa, Manuel Bartlett, Director General de la Comisión Federal de Electricidad, acusó a una serie de políticos de conflicto de interés. Además, no se descarta una cruzada para combatir el robo de electricidad. Otro de los frentes por abrir es el de los factureros o “huachicoleo fiscal”, quienes ordeñan al fisco a través de la venta de facturas y la evasión de impuestos. A la par, el gobierno de AMLO ha abierto otros frentes contra la corrupción en las estancias infantiles, así como en los comedores comunitarios. El propio gobierno y la figura presidencial, el poder económico, la inseguridad y la corrupción; parecen ser los frentes abiertos en los que AMLO ha decidido abrir fuego. Y parece que el enfrentamiento no va a cesar pronto. La victoria podría ser el cambio de régimen, como él mismo lo plantea. Y la derrota, el caos en el país.