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13 de Enero del 2020

El litio, 
¿nos volverá ricos? 
A ti, no (3/3)

La minería en México es una caja negra que promete mucho, pero que sirve a pocos.
PARTE 3 Así está la cosa: aparentemente, México tiene una de las reservas mundiales más grandes de litio, un mineral cada vez más codiciado y más valioso por su uso en la industria de la tecnología. ¿Eso significa que, finalmente, los mexicanos nos volveremos ricos? Seguramente no. Si te imaginas un futuro con un México lleno de litio-dólares, podrías tener razón. Solo que muy probablemente esos litio-dólares no acabarán en tu bolsillo. Porque aunque la industria de la extracción de minerales e hidrocarburos en México ha sido presentada como una generadora de riqueza y desarrollo, como de costumbre los beneficios se reparten solo entre unos cuantos. Los datos no mienten. Nuestro país es una verdadera potencia minera. Y una que crece año con año. Con 31 por ciento de la extracción total, México brilla como el líder mundial en producción de plata. Pero no solo eso, nuestro país está en la lista de los 10 mayores productores de plomo, zinc, cobre y oro. Y no se detiene ahí, pues también es uno de los principales destinos de inversión en exploración minera en Latinoamérica. Entonces, si somos una gran potencia, ¿a dónde se va toda la riqueza generada por esta multimillonaria industria? Bueno, sobre todo, termina en dos lugares: en el extranjero y en los cofres de unas cuantas empresas mexicanas. En 2018, 50 por ciento de las minas que extraían metales en México eran de capital nacional, el 31 por ciento capital canadiense y el 19 por ciento de otros países. Solo que ese 50 por ciento de capital mexicano proviene de unas cuantas compañías. Por ejemplo, cerca de la mitad de la plata y casi un tercio de todo el oro en México son extraídos por Grupo Bal, propiedad de Alberto Bailléres, ¿y quién es él? Nada más y nada menos que el tercer hombre más rico de México. Y del cobre, ni se diga, pues el 77.6 por ciento de la producción nacional de cobre la concentra una sola empresa: Grupo México, propiedad de Germán Larrea. Sí, al gobierno y al sector privado les encanta promover la minería como una industria generadora de empleos y motor del desarrollo local; sin embargo, la situación parece ser muy diferente. Según datos recabados por el centro de análisis Fundar, en los últimos 20 años los empleos asegurados en las actividades extractivas no superan los 140,000. O sea, menos del 1 por ciento del total de empleo asegurado ante el IMSS en el país. Además, la automatización y mecanización en esta industria no ayudarán precisamente al crecimiento de empleos en el futuro. Y para acabarla, datos del INEGI revelan que el sector que contrata una mayor proporción de personal por outsourcing es, precisamente, el extractivo. Sí, un modelo de contratación muy de moda entre los patrones mineros, ya que en este sector aumentó en 76% entre 2008 y 2013. Y todo esto se facilita debido a una característica que distingue a la industria minera de México: la falta de transparencia. Pues según los investigadores de Fundar, destaca la falta de acceso público a los contratos, concesiones y permisos otorgados por el gobierno federal para la explotación minera. Tampoco existe información sobre los recursos federales destinados al desarrollo de las comunidades donde se llevan a cabo estas actividades. En pocas palabras, la minería es una caja negra en México que promete mucho, pero que sirve a muy pocos. Y sí, aunque el Artículo 27 de la Constitución establece que los recursos naturales son patrimonio de toda la Nación, la realidad es muy diferente. Porque la historia del petróleo la conocemos todos. “Se nos acabó el gran yacimiento que teníamos”, manifestó el ex presidente Enrique Peña Nieto a escasos meses de dejar el cargo. “La gallina de los huevos de oro se nos fue secando, se nos fue acabando”, lamentó. 
 Esperemos que ahora, con el litio, no nos cuenten el mismo cuento. PARTE 1: https://codm.info/2S2mNhj PARTE 2: https://codm.info/3agF5SO