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15 de Marzo del 2019

La resistencia está en la izquierda

Mientras que la derecha política se encuentra fragmentada, grupos que antes simpatizaban con AMLO son ahora sus voces más críticas
Ya se cumplieron 100 días del nuevo gobierno y queda claro que, hasta ahora, la resistencia está en la izquierda. Y sí, mientras la derecha política en México se encuentra fragmentada, grupos que antes simpatizaban con el movimiento de AMLO son ahora sus voces más críticas. Si se supone que Andrés Manuel López Obrador representa a la izquierda, entonces, ¿por qué lo rechazan varios sectores que forman parte de ella? Empecemos por el caso más reciente: el EZLN. En 1994 respaldaron al entonces perredista tras ser derrotado en las elecciones por la gubernatura de Tabasco. Hoy en día, lo consideran aliado de los grandes intereses económicos. Junto con decenas de grupos ambientalistas y asociaciones indígenas, la dirigencia zapatista se opone a los proyectos en el Istmo de Tehuantepec y la expansión de las Zonas Económicas, así como al llamado Tren Maya que recorrerá el sureste del país. Están en contra de la Ley de Desarrollo Agrario y la oferta para que sigan invirtiendo las empresas mineras que tienen concesionadas grandes extensiones de los territorios indígenas. Además, el EZLN no coincide con la incorporación de 50 mil jóvenes a las fuerzas armadas y la actualización del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, cuya entrada en vigor hace ya un cuarto de siglo propició la insurrección zapatista del 94. Otro frente tradicionalmente lopezobradorista es la CNTE. La coordinadora de maestros que se alió con López Obrador para condenar la llamada reforma educativa, actualmente representa un verdadero dolor de cabeza para el presidente. A través de bloqueos intermitentes a vías férreas de Michoacán, el sindicato disidente busca que AMLO ceda a sus demandas, que no solo incluyen la derogación de la reforma, sino también la entrega total de la nómina magisterial, algo a lo que López Obrador se opone. Según el mandatario, el pago debe ser directo a los maestros, y no a través del sindicato actuando como intermediario. También están los activistas sociales -muchos de ellos integrantes de pueblos indígenas- que, como AMLO al inicio de su carrera política, luchan detener las afectaciones al territorio y medio ambiente que significan obras de infraestructura como el mega Proyecto Integral Morelos. Y finalmente, sus críticos más cercanos: el ala radical de su propio partido. Y es que, dentro de Morena, existen facciones que reprueban su cercanía con la clase empresarial, sus expresiones de religiosidad, así como su postura ambivalente frente a los derechos de la población LGBT y los derechos reproductivos de las mujeres. La resistencia es evidente y no está en la derecha. Más bien, se encuentra en los sectores que, históricamente, fueron sus aliados.