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31 de Enero del 2019

La oposición está en Morena

El PAN está perdido. El grupo de Felipe Calderón ya tuvo su oportunidad. Movimiento Ciudadano enfrenta una división interna. El PRI se está convirtiendo en un partido satélite. Mientras tanto, AMLO ocupa espacios en el Poder Judicial y el ejército. ¿Dónde está la oposición? En Morena

La renuncia de Janine Otálora a la Presidencia del Tribunal Electoral

La designación de Arturo Zaldívar como Presidente de la Suprema Corte

El respaldo del PRI y de los gobernadores a la Guardia Nacional

La entrada de Carlos Slim, Germán Larrea y David Martínez a una licitación por invitación de Pemex de 1,400 millones de dólares

Todas éstas son señales de que Andrés Manuel López Obrador es el nuevo status quo del sistema político mexicano: su influencia está en el Poder Judicial, en el Ejército y en una parte importante de la élite empresarial mexicana.

Esta acumulación de poder implica que el gobierno de este Presidente tiene dos posibles desenlaces: una transición hacia el autoritarismo o una transición hacia una verdadera democracia.

La diferencia está en la resistencia de nuestros contrapesos democráticos. Es decir, en la oposición.

No ésta. Que enfrenta una crisis de identidad.

Ni ésta. Que está dividida por el pragmatismo de un nuevo líder y los intereses de su poderoso fundador.

Mucho menos ésta. Que ya tuvo su oportunidad.

Y del PRI, mejor no hablamos. Su apuesta política es la de ser un satélite del  partido en el poder.

La verdadera oposición está en Morena.

En la resistencia de Martí Batres y su bloque  para votar a favor del Fiscal General Alejandro Gertz.

En la agenda particular del coordinador de los Senadores de Mayoría, Ricardo Monreal.

En la influencia de Napoleón Gómez Urrutia en la huelga de Matamoros, el paro más importante de México en décadas.

O en las advertencias de Tatiana Clouthier de no irse por la libre.

La disputa de poder al interior de Morena es un contrapeso en sí mismo.

El grupo en el poder incluye a un empresario de Monterrey, Alfonso Romo; y a una política que ha declarado públicamente su admiración por la dictadura chavista, Yeidckol Polevnsky.

Está el ex secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo, Esteban Moctezuma; y está Marcelo Ebrard, la mano derecha de Manuel Camacho Solís,  rival de Zedillo en el gabinete de Carlos Salinas de Gortari.

Como en tiempos del viejo PRI, el conflicto más importante está al interior del gabinete y del partido en el poder.

Es ahí donde van a surgir las diferencias más relevantes, los problemas creados y las filtraciones a la prensa.

Este mecanismo garantizó la estabilidad política durante los años del partido hegemónico. También le puso ciertos límites a la llamada dictadura perfecta.

Sin embargo, este es un pasado que no va a volver y que no debe volver.  Sobre todo porque hay un elemento que aseguraba que este sistema pudiera funcionar y que ya no existe: el dedazo de la sucesión presidencial.

Nadie sabe qué va a pasar con Morena cuando Ló pez Obrador se retire en 2024.  Y como dijo Ricardo Monreal, el capital político de los 30 millones de votos se lo deben a él:

El sistema político mexicano está en terreno desconocido.

Monreal, Clouthier, Ebrard, Napoleón. Estos nombres van a ser los protagonistas del sexenio. La pregunta es si la lucha por el poder destruirá nuestras instituciones democráticas o se convertirá en el contrapeso que no han podido ser ni el PAN, ni los empresarios, ni los gobernadores.