20 de enero 2021

Política

La izquierda en EEUU pinta su raya

Por unos cuantos días, una causa unió a la clase política en Estados Unidos: condenar a Trump. Pero apenas ayer, nueve legisladores del bloque progresista demócrata en la Cámara Baja lanzaron una advertencia a sus colegas en el Congreso: expandir los poderes de las fuerzas del orden con el argumento de proteger la seguridad nacional podría afectar las libertades de los ciudadanos.

Por Bernhard Buntru

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Por unos cuantos días una causa unió a la clase política en Estados Unidos: condenar a Donald Trump. Pero apenas este martes, nueve legisladores del bloque progresista demócrata lanzaron una advertencia a sus colegas en el Congreso: expandir los poderes de las fuerzas del orden con el argumento de proteger la seguridad nacional podría afectar las libertades de los ciudadanos.

¿Sus nombres? Rashida Tlaib, de Detriot; Earl Blumenauer, de Oregon; Jamaal Bowman, de Nueva York; Pramila Jayapal, de Seatlle; Mondaire Jones, de Nueva York; Ro Khanna, de San José, California; Barbara Lee, de San Francisco; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York e Ilhan Omar, de Minnesota.

“Aunque todos estamos preocupados por la seguridad del Capitolio y los intentos armados de irrumpir en nuestro recinto legislativo, deseamos expresar nuestra firme oposición a la expansión de los poderes de seguridad nacional doméstica y de monitoreo del gobierno de Estados Unidos”, manifiestan en una carta enviada a los líderes en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D) y Kevin McCarthy (R), así como a los líderes en el Senado, Mitch McConnell (R) y Charles Schumer (D).

“Por bien intencionadas que puedan ser las propuestas de reforma en seguridad”, señalaron, “el éxito de la turba de Trump que irrumpió en el Capitolio no se debió a la falta de recursos a disposición del aparato federal de seguridad, y en este momento debemos resistir la erosión de nuestras libertades civiles y Constitucionales”. 

Los legisladores progresistas enumeraron cuatro ejemplos de iniciativas que fueron planteadas como necesarias para combatir el extremismo pero que “rápidamente se degradan en herramientas utilizadas para la violación masiva de los derechos humanos y civiles de los estadounidenses”.

Dos programas que destacan son el programa de contrainteligencia COINTELPRO en los 50s y 60s que violó los derechos de grupos afroamericanos, indígenas, ambientalistas, pacifistas y de izquierda, así como la Ley Patriota, promulgada poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, y que resultó en una serie de programas de espionaje masivo los cuales no han podido ser contenidos hasta hoy en día. 

“Aunque no nos oponemos necesariamente a las reformas para combatir la incapacidad o renuencia de las comunidades de inteligencia y seguridad para confrontar la violencia nacionalista blanca”, enfatizaron, “creemos firmemente que los poderes de seguridad nacional y monitoreo del gobierno de Estados Unidos son ya demasiado vastos, indefinidos y poco transparentes”. 

“Degradar aún más ellos derechos y libertades como reacción a este ataque (en el Capitolio) socavaría nuestra democracia en un momento donde debemos unirnos para defenderla con todo nuestro poder colectivo”. 

El mensaje del bloque progresista representa la primera postura conjunta que toma esta facción demócrata en el Congreso de Estados Unidos y significa un desafío a múltiples llamados bipartidistas para dotar de mayores poderes a las instituciones de seguridad, esto en aras de combatir el “terrorismo doméstico”. 

En noviembre, el entonces presidente electo, Joe Biden, ya había anunciado que se requerirían de mayores recursos para luchar contra la amenaza del extremismo ideológico dentro de Estados Unidos. 

Una encuesta realizada este enero por CBS y YouGov reveló que el 54 por ciento de los estadounidenses adultos consideran a “otras personas en Estados Unidos y enemigos domésticos” como la mayor amenaza a su estilo de vida. En segundo lugar se encuentran los factores económicos, en tercero los factores naturales y en cuarto lugar las amenazas de países y fuerzas extranjeras. Los resultados fueron sorpresivamente consistentes entre votantes demócratas, republicanos e independientes. 

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