18 de octubre 2021

31 de agosto 2021

Política

La historia de Dante y Andrés Manuel

El presidente Andrés Manuel López Obrador sabe que, dentro de Movimiento Ciudadano, la mayor amenaza a su proyecto político está en Dante Delgado, su antiguo amigo y colaborador, el político que mejor lo conoce

Por Rodrigo Carbajal

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Dante Delgado es uno de los personajes más subestimados de la clase política mexicana.

En el 2006 y en el 2012 fue el asesor más influyente de la campaña Andrés Manuel López Obrador, prácticamente todas las decisiones estratégicas, los nombramientos y las políticas públicas del proyecto político más importante de la izquierda fueron consultadas con él.

“Sí, se pusieron de acuerdo, Chong, los salinistas, la señora del PAN, Vázquez Mota, todos… Dante Delgado, no quieren”.

Ahora, en el 2021, Dante Delgado representa una verdad incómoda para el presidente. A pesar de las promesas de transformación política de López Obrador, el péndulo de las negociaciones más importantes del Congreso, regresan al área de influencia de uno de los subsecretarios de Fernando Gutiérrez Barrios, en la Secretaría de Gobernación del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

En los sexenios panistas, Manlio Fabio Beltrones fue uno de los interlocutores más importantes del poder legislativo; en el sexenio de la 4T, Dante Delgado será fundamental para definir si Movimiento Ciudadano será el partido bisagra que Morena necesita para alcanzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

La historia personal entre Delgado y López Obrador sugiere que habrá resistencia. En el 2006 y en el 2012, López Obrador tenía claro que Dante Delgado había dejado atrás sus filias políticas con el PRI. El gobierno de Ernesto Zedillo lo acusó de desvío de recursos públicos y lo metió a la cárcel.

Aunque Dante Delgado fue absuelto de todos los cargos, la ruptura con el sistema lo acercó a la disidencia. Formalmente, Dante y Andrés Manuel no podrían ser más distintos. López Obrador pasó décadas construyendo, en los medios nacionales y extranjeros, la imagen de un candidato antisistema; mientras que Delgado fue un colaborador cercano de Fernando Gutiérrez Barrios, el máximo representante del Estado profundo en el sistema político mexicano.

La tensión de las dos derrotas de la izquierda, en 2006 y 2012, terminó por romper la relación entre Dante Delgado y Andrés Manuel López Obrador.

En la mañanera del lunes 23 de agosto de 2021, el presidente hizo referencia a su antiguo amigo y colaborador como un salinista que operó en contra de la ley de revocación de mandato.

“Evitar que el presidente imponga sus decisiones sobre el Poder Legislativo, eso es importante para México”.

La crítica del presidente revela que, como en 2006 y en 2012, su agenda política vuelve a estar condicionada por Dante Delgado, ahora como coordinador de Movimiento Ciudadano como uno de los liderazgos más visibles de un partido bisagra, que definirá si Morena podrá aprobar reformas constitucionales.

El partido naranja tendrá 23 diputaciones en la próxima legislatura federal, Morena necesita cada uno de esos votos para alcanzar la mayoría calificada para aprobar la Ley Electoral, la Ley de la Guardia Nacional y la Ley de la Industria Eléctrica.

El bloque del oficialismo suma apenas 278 posiciones de las 331 necesarias para la mayoría calificada.

“Queremos aquí precisar que fue Movimiento Ciudadano la que frenó el sentido de una reforma constitucional que, inicialmente permitía, que el propio titular del Poder Ejecutivo convocara a revocación de mandato”.

En el discurso, Movimiento Ciudadano es parte de la oposición. Jorge Álvarez Máynez, coordinador de MC en la Cámara Baja, le dijo al periódico El Universal que su partido no está en la lógica de que sea conveniente que la agenda la marque y presidente: “pensamos distinto que él”.

Sin embargo, la influencia de Jorge Álvarez Máynez es limitada, dado que se trata de alguien que ascendió dentro del partido de la mano de Dante Delgado, la mayoría de los diputados de Movimiento Ciudadano de la próxima legislatura, recibieron la candidatura por injerencia del entorno del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro.

A nivel federal, Movimiento Ciudadano únicamente ganó siete distritos, todos en Jalisco; a pesar de que el balance de poder podría cambiar dentro del partido, si Samuel García supera las investigaciones federales de lavado de dinero y evasión fiscal, y se convierte en el próximo gobernador de Nuevo León, la mayoría de los diputados federales naranjas serán parte del bloque Jalisco.

El partido asignó algunos espacios plurinominales a personajes de Nuevo León, la Ciudad de México y al resto del país como: Arturo Bonifacio de la Garza, Agustín Basave, Amalia García, Ivonne Pacheco y Salomón Chertorivski. No obstante, el balance de poder tiende hacia Jalisco.

El dirigente nacional, Clemente Castañeda, es -de acuerdo a personas cercanas al asunto- un actor cada vez más involucrado en el proceso de sucesión del gobernador Enrique Alfaro. La tensión entre el grupo de Jalisco y el grupo fundacional de Movimiento Ciudadano, es decir, el ala que dirige Dante Delgado se volvió evidente en la discusión de la Comisión Permanente para aprobar un periodo extraordinario.

La única razón por la cual Morena pudo acceder a una segunda votación fue porque Fabiola Loya, diputada federal de Movimiento Ciudadano por Zapopan estuvo ausente y porque su suplente dijo estar enferma de Covid-19.

El caso se volvió un escándalo cuando se acusó a la suplente, Adriana Medina, de falsificar su certificado de prueba Covid. A partir de ese, punto Dante Delgado, tomó el control de la coordinación legislativa de Movimiento Ciudadano, cabildeó el regreso de Fabiola Loya y bloqueó la agenda de Morena en la Comisión Permanente.

“Y una servidora, por asuntos familiares, que ya lo expuso el coordinador, no pudo estar porque así estaba programado, pero aquí estamos; eso es lo importante al día de hoy, estaba con mi familia”.

Esta operación fue la que provocó el enojo público el presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, no hay garantías de que el bloque de Dante Delgado vuelva a imponerse en otra votación prioritaria para la 4T en el Congreso. Para algunos miembros de la oposición, el subtexto de la disputa por la aprobación del periodo extraordinario, dejó entrever un acercamiento del gobernador Alfaro, un asiduo visitante a Palacio Nacional y a Bucareli en el último mes, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

La condición de Movimiento Ciudadano como partido bisagra no puede desentenderse del proceso interno para definir al candidato presidencial naranja, de cara al 2024. Cuando se le preguntó a un personaje de la cúpula del partido, si Enrique Alfaro está considerando ser presidenciable respondió a esto: “Él dice que no, nada más falta el idiota que le crea”.

Y no es el único actor relevante del partido que estaría preparando una campaña de alcance nacional. Analistas, identifican la integración de Lucía Riojas al equipo de Luis Donaldo Colosio en Monterrey como el inicio de una proyección política nacional.

La tarea de Dante, fundador y líder moral de Movimiento Ciudadano, es navegar estos intereses como un árbitro imparcial con la finalidad de mantener la unidad del partido. El presidente Andrés Manuel López Obrador sabe que, dentro de Movimiento Ciudadano, la mayor amenaza está en Dante Delgado, su antiguo amigo y colaborador, el político que mejor lo conoce.

Los demás internos autores del partido, específicamente Enrique Alfaro y Samuel García dependen de la voluntad política y del presupuesto de Palacio Nacional para seguir operando. El presidente entiende que el futuro de Movimiento Ciudadano va a definir el futuro de su propio proyecto político, con la injerencia de su viejo, amigo Dante Delgado.

“¿Partido bisagra? No, partido de triunfo y de poder político, al servicio del pueblo”.

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