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03 de Septiembre del 2019

La derecha de ayer es la oposición de hoy

¿Qué representa el regreso político de Felipe Calderón y Ricardo Anaya?

El potencial regreso político de Felipe Calderón y Ricardo Anaya es sintomático de que, a un año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no han surgido nuevos liderazgos nacionales de peso al interior de los partidos.

Cuando el presidente dijo que sus adversarios “están moralmente derrotados”, la única voz que se escuchó para disputar esta aseveración fue la de Gustavo de Hoyos, el presidente de Coparmex.

En la 4T, la oposición ha migrado gradualmente fuera del sistema de partidos, hacia organizaciones de la sociedad civil y cámaras empresariales. Esto representa una oportunidad para Felipe Calderón y Ricardo Anaya, dos figuras con amplio reconocimiento de nombre y considerable capital político.

Anaya, el segundo lugar en las elecciones presidenciales del 2018, regresaría a México después de un año de auto exilio para buscar una candidatura a un puesto de elección popular en 2021, de acuerdo a información del periodista Salvador García Soto. Desde ahí, se especula, buscaría construir un proyecto para ganar la gubernatura de su natal Querétaro. Regresaría al PAN, donde tiene conexiones de alto nivel y cercanía con el presidente del partido, Marko Cortés. Ambos son beneficiarios de la modificación del padrón que motivó la diáspora de panistas de los últimos años.

García Soto argumenta que hay otro elemento que le da juego a Ricardo Anaya: una sentencia a su favor del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que lo etiqueta como un perseguido político de la extinta Procuraduría General de la República.

Felipe Calderón, por otro lado, buscaría alcanzar una diputación federal para apuntalar su nuevo partido, México Libre, según versiones del entorno del ex presidente citadas por el portal La Política Online. Esto implicaría romper una regla no escrita del sistema político mexicano que estipula el retiro político de los ex presidentes.

La necesidad de posicionar a México Libre como un partido formal, con la representación de una figura rutilante en el Congreso, sumaría a Calderón a la lista de otros ex jefes de Estado de América Latina que siguen activos políticamente: Lula da Silva, en Brasil; Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina; y Álvaro Uribe, de Colombia.

La derecha de ayer es la oposición de hoy.