10 de agosto 2022

7 de junio 2016

Política

La buena y la mala de las elecciones 2016

Dicen que todo depende del cristal con que se mire y las elecciones del 2018 no son la excepción

Por Rodrigo Carbajal

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En Tamaulipas

La buena…. es que después de más de ochenta años de gobiernos priístas y de gobernadores perseguidos por la DEA llegó la alternancia.

La mala… que el candidato ganador, Francisco Cabeza de Vaca no ha desmentido con claridad las acusaciones que lo vinculan con el crimen organizado.

En Veracruz

La buena…que la alternancia pone fin al gobierno de Javier Duarte y que el candidato ganador prometió que llevará a juicio al actual gobernador.

La mala….es que al panista Miguel Ángel Yunes hay mucha cola que pisarle. Con el escándalo de inversiones de bienes raíces en Nueva York a cuestas, Yunes difícilmente se convertirá en el gobernador anticorrupción.

En Durango

La buena…es que el estado al fin salió de la ominosa lista de entidades en las que nunca ha habido alternancia.

La mala…es que el gobernador electo, José Rosas Aispuro, aún es señalado como pariente del Chapo Guzmán ya que comparte apellido con la esposa del capo, Emma Coronel Aispuro. En fin, nadie escoge a la familia.

En Quintana Roo

La buena…es que se acabó el gobierno de Roberto Borge y que a pesar de que la alianza PAN-PRD dijo que se enfrentó a una elección de estado, se castigó al mal gobierno.

La mala…que Carlos Joaquín demuestra que el PAN necesita de ex priístas inconformes para ganar elecciones… Y que Joaquín no es muy pacifista que digamos.

En Puebla

La buena….pues parece no haber. La elección de Puebla estuvo llena de irregularidades y de denuncias de injerencia del gobierno panista de Moreno Valle a favor de su gallo Tony Gali Fayad.

En las elecciones del 2018 en definitiva se votó para castigar a los malos gobiernos estatales del PRI, pero la pregunta aún así es pertinente: ¿La oposición no tenía mejores candidatos?

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