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07 de Noviembre del 2018

El juicio del siglo

La realidad siempre supera a la ficción y el juicio que se le sigue a Joaquín Guzmán en la Corte del Distrito Este de Nueva York podría revelar una novela mucho más impactante que lo que hemos visto en Netflix
Gracias a Netflix, los mexicanos asocian el ascenso de El Chapo Guzmán a la protección política de más alto nivel. Pero si alguien cree que los paralelismos de esta historia son exagerados, debería saber que la realidad siempre supera a la ficción y que, en el caso del Chapo, el juicio que se le sigue en la Corte del Distrito Este de Nueva York desde el 5 de noviembre podría  revelar una novela mucho más impactante que lo que hemos visto en pantalla. El cártel de Sinaloa es considerada la organización criminal más importante en la historia de México. De acuerdo a un análisis de Bloomberg, factura 11 mil millones de dólares al año.  Para muchos, éste es el único cártel verdaderamente global, con operaciones que abarcan Australia, Europa, Asia y todo Estados Unidos. Pensar que una organización de este tamaño creció sin ayuda del poder político es ingenuo. Por eso, el juicio de El Chapo Guzmán es tan importante. Porque es alguien que enfrenta once cargos criminales que muy seguramente terminarán en una condena de cadena perpetua. Es decir, Joaquín Guzmán Loera no tiene nada que perder y no tiene ningún incentivo para no revelar quienes lo ayudaron a ser el capo más poderoso de México. Cuando Sean Penn y Kate del Castillo lo entrevistaron para la revista Rolling Stone, El Chapo les dijo que no había alguien en el mundo que pudiera proveer más heroína, metanfetaminas, cocaína y mariguana que él. Los fiscales estadounidenses buscan incautarle 14 mil millones de dólares, una fortuna equiparable a la de la familia Larrea, dueños de Grupo México. Éste es el juicio del siglo. El traslado de El Chapo a la corte de Brooklyn fue digno de una película de Brian de Palma: la Policía de Nueva York cerró el puente de Brooklyn y supervisó la operación desde un helicóptero. Además, se ha blindado al jurado, haciéndolo acompañar de un escolta armado en todo momento. La historia apenas comienza.

Episodio 1: La traición de los Zambada

¿Quién fue el mayor beneficiario de la caída del Chapo? Su socio de toda la vida, Ismael “el Mayo” Zambada, un hombre cuya fortuna asciende a los 3 mil millones de dólares según estimaciones de Bloomberg y la DEA. “El Mayo” no sólo se quedó con el control del cártel, sino que su hijo, Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”,  muy probablemente será uno de los testigos clave en el juicio en contra de El Chapo. Según el diario The New York Times, “El Vicentillo” fue extraditado a Estados Unidos en el 2010 y llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia para declararse culpable y obtener una reducción de su sentencia bajo un pacto de cooperación. El papel de los Zambada es clave en el escenario del narcotráfico mexicano porque son quienes han desplazado a los hijos de Joaquín Guzmán Loera de la dirección del Cártel de Sinaloa y que ahora disputan el control del país con el Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido como el cártel del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Episodio 2: La sombra de García Luna

Por omisión o complicidad, la mayor expansión del cártel de Sinaloa ocurrió durante la administración de Felipe Calderón. Su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, fue acusado en el 2012 por Édgar Villarreal Váldez, alias la Barbie, de haber pactado la protección de algunas organizaciones criminales desde su mandato como director de la AFI en el sexenio de Vicente Fox. En el 2011, el periódico la Jornada publicó una investigación en la que aseguró que García Luna nunca se sometió a un examen de control de confianza mientras fue titular de la AFI o de la SSP. Eso adquiere relevancia porque hay dos probables testigos en el juicio de El Chapo que podrían arrojar luz sobre la relación del cártel de Sinaloa con el poder político. Estos son Dámaso López Núñez, el Licenciado; y su hijo, Dámaso López Serrano, el mini Lic. El primero fue el oficial de seguridad del Penal de Puente Grande que operó el escape de prisión de El Chapo en el 2011 y que después se convirtió en su principal lugarteniente. El segundo, su hijo, se entregó a las autoridades estadounidenses el año pasado y se declaró culpable de asociación delictuosa.

Episodio 3: El timing político en Estados Unidos

El Chapo Guzmán fue extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017, un día antes de la toma de posesión de la administración de Donald Trump. El jefe del cártel de Sinaloa quedó en manos del Distrito Este de Nueva York, un precinto demócrata. Coincidencia o no, el juicio de Joaquín Guzmán Loera empezó el 5 de noviembre de 2018, un día antes de otra fecha clave en la escena política de Estados Unidos, las elecciones de medio término que definirán el futuro de la era Trump. El cártel de Sinaloa tiene un largo historial de relación con instituciones públicas y privadas de Estados Unidos. No sólo ha utilizado bancos y empresas americanas para lavar miles de millones de dólares, sino que, durante muchos años,  la gente de El Chapo fue informante de la DEA. En los noventa, su abogado, Humberto Loya Castro, fue determinante para hacerle llegar información a la DEA sobre el cártel de los Arellano Félix.  El ascenso del cártel de Sinaloa no podría entenderse sin el desmantelamiento previo del Cártel de Tijuana. Más recientemente, el propio Vicente Zambada Niebla también habría sido un informante de las agencias anti droga de Estados Unidos, según el testimonio de un agente de la DEA citado por la revista Proceso. La señal más clara de que el juicio del Chapo encierra motivaciones políticas está en que la administración de Donald Trump removió al juez demócrata a cargo del caso para instalar a Brian Cogan, un juez del Partido Republicano. No obstante, el juego de intereses no está cargado de un solo lado. La fiscal principal del juicio es Andrea Goldbarg, una abogada de carrera del Departamento de Justicia que fue parte del equipo de Loretta Lynch, la Procuradora General de la época Obama. Goldbarg es una veterana de la división de narcóticos que también lleva el caso de Alfredo Beltrán Leyva, alias el Mochomo. El Chapo  se convirtió en una figura legendaria en gran medida gracias a lo poco que se sabía de él y de sus operaciones criminales. Ahora, todo quedará al descubierto, incluidos lo contactos políticos que lo solaparon. Por eso insistimos, al menos para México, éste es el juicio del siglo.