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21 de Diciembre del 2018

¿Guardia Civil o Militar?

Militarización. Ésa es la palabra que ha marcado la discusión sobre la Guardia Nacional. El Presidente López Obrador pide el beneficio de la duda para un cambio de igual o mayor magnitud que el despliegue de las Fuerzas Armadas ordenado por Felipe Calderón
Hay una palabra que ha marcado la discusión sobre la Guardia Nacional: militarización. Esta narrativa ha convertido a la Guardia Nacional en un tema de blanco o negro. De un lado se argumenta que es la única salida civil al grave problema de inseguridad del país. La debilidad de las policías locales y la falta de un marco jurídico que regule a las Fuerzas Armadas resaltan la necesidad de un nuevo cuerpo de seguridad. Sin embargo, del otro lado, se ha llegado a decir que es la abdicación del poder civil al poder militar. Se habla de un error histórico. Pero, más allá de la retórica, ¿qué dice la iniciativa de Ley que busca aprobarse en el Senado? La Guardia Nacional será adscrita a la Defensa Nacional por un plazo máximo de cinco años. No obstante, la iniciativa refiere que la elaboración de planes, políticas y estrategias se mantendrán a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, cuyo titular es Alfonso Durazo. La iniciativa plantea un carácter intermedio civil-militar. La Secretaría del ramo de seguridad estará a cargo de la planeación, programación y ejecución de las funciones de la Guardia Nacional. Mientras que la Secretaría de la Defensa Nacional estará a cargo de la estructura jerárquica, disciplina, régimen de servicios, ascensos, prestaciones, profesionalización y capacitación. Es decir, la estrategia es civil y la operación militar. No, es un régimen transitorio. La iniciativa propone que durante los tres años siguientes a la creación de la Guardia Nacional, el Ejecutivo Federal realizará un programa de reestructuración orgánica y funcional, así como de fortalecimiento de de las capacidades de las instituciones civiles de seguridad pública, para que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana asuma el ejercicio de su función de manera gradual y continua. En principio, elementos civiles de la Policía Federal y elementos de la Policía Militar y Policía Naval. De acuerdo a la iniciativa tendrán a su cargo la prevención e investigación de delitos bajo la conducción jurídica del Ministerio Público. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende hacer la reforma constitucional más ambiciosa en materia de seguridad en la corta historia de la democracia mexicana. Su estrategia implica una fuerte concentración de poder, por lo que la iniciativa plantea contrapesos para regular a la Guardia Nacional. El más importante: El Congreso podrá disolver por mayoría de dos terceras partes a la Guardia Nacional. Además, al tercer año de la constitución de este cuerpo de seguridad, el Ejecutivo Federal enviará al Congreso una evaluación de desempeño para que el Poder Legislativo realice ajustes en caso de ser necesario. La iniciativa también incluye salvaguardas como la propuesta de que los delitos cometidos por integrantes de la Guardia Nacional serán conocidos por la autoridad civil. O que quiénes sean detenidos por la Guardia Nacional sólo podrán ser trasladados y puestos a disposición en instalaciones de las autoridades civiles correspondientes. Y finalmente, la formación de los miembros de la Guardia hace énfasis en la regulación del uso de la fuerza y la protección de los Derechos Humanos. La reforma de la Guardia Nacional es de tal magnitud que tiene el potencial de definir el legado de López Obrador. Así sucedió con Felipe Calderón, quien desplegó al Ejército en labores de seguridad pública sin conocer las consecuencias de esta política pública, según confiesa Guillermo Valdés Castellanos, su director del CISEN. O como pasó con Enrique Peña Nieto, quien le dio luz verde a su Secretario de Gobernación para concentrar las tareas de seguridad pública e inteligencia civil bajo su mando. En ambos casos, la opinión pública les dio el beneficio de la duda. Ahora, el Presidente López Obrador pide lo mismo.